Conferencia Episcopal

Cartas y homilías de Mons. Julián Ruiz Martorell

Detrás de cada equis hay una historia

 

 

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Para llevar a cabo su labor, la Iglesia Católica recibe aportaciones directas de los fieles, a través de colectas, donativos, suscripciones, herencias y legados. También hay una parte de los impuestos de los contribuyentes que, de modo voluntario, se puede asignar a la Iglesia marcando la casilla correspondiente.

El modelo más recomendable para el sostenimiento de la Iglesia es la suscripción periódica (mensual, trimestral, semestral, anual), que asegura que el presupuesto se puede administrar de un modo más eficaz. De esta manera se afrontan los gastos pastorales y asistenciales, gastos de conservación de edificios y gastos de funcionamiento.

Marcando la casilla de la Iglesia en la Declaración de la Renta somos conscientes de que detrás de cada equis hay una historia. Una historia de entrega y de generosidad, miles de historias con rasgos personales, con características peculiares, con perfiles humanos. Historias de muchas personas que se manifiestan en gestos y actitudes de cercanía, apoyo, consejo, estímulo, orientación, compromiso, defensa de los más débiles, colaboración con los más vulnerables, presencia constante entre los más necesitados.

Muchos católicos, y un gran número de personas que aprecian la labor de la Iglesia, asumen decididamente su responsabilidad de marcar la casilla, para garantizar que se continúe haciendo el bien y que se puedan hacer bien muchas actividades que redundan en todo el tejido social en favor de la dignidad, de la justicia y de la igualdad entre todos.

En la Iglesia Católica hay muchas personas que se dedican a atender con gran generosidad a los demás, haciendo efectivo el amor fraterno. Para ello se necesitan recursos económicos. Las necesidades son crecientes y los medios disponibles se administran de forma justa y transparente.  

Es preciso recoger fondos para la labor de evangelización, el servicio litúrgico, la atención socio-caritativa, el esfuerzo realizado en los centros educativos, la presencia constante en hospitales y residencias de ancianos, el cuidado de personas necesitadas de especial atención, el desarrollo de actividades de prevención, el acompañamiento de quienes sufren como consecuencia de múltiples dependencias, el trabajo con las familias, con los que llegan de otros países, con los que no tienen techo, la cooperación internacional y una ingente serie de iniciativas y proyectos.

El contribuyente tiene a su disposición dos casillas (Iglesia y Otros fines de interés social) que puede marcar simultáneamente y que no le supondrán un importe añadido. Es una posibilidad que concierne a su vida concreta, personal y social. Es una oportunidad para expresar cómo se entiende a sí mismo, cómo ve a los demás y cómo se siente interpelado por los demás.

El Papa Francisco escribe en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium: “La belleza misma del Evangelio no siempre puede ser adecuadamente manifestada por nosotros, pero hay un signo que no debe faltar jamás: la opción por los últimos, por aquellos que la sociedad descarta y desecha” (EG 195). 

Agradecemos la colaboración de quienes escriben en las dos casillas su elocuente signo de responsabilidad. Detrás de cada equis hay una historia y en cada equis hay un compromiso.

   

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.


 

 

+ D. Julián Ruiz Martorell, obispo de Huesca y de Jaca

 

23 de abril de 2017

 

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