Conferencia Episcopal

Cartas y homilías de Mons. Julián Ruiz Martorell

San Lorenzo y los jóvenes

 

 

La celebración de la fiesta de san Lorenzo es especial, porque san Lorenzo es una persona muy peculiar. Se distingue de los demás y destaca por su estilo de vida que no es común ni rutinario. Su recuerdo resulta muy apropiado para nuestros días. Su ejemplo sigue siendo actual, comprometido y comprometedor. Su forma de vivir nos seduce y nos indica un camino.

San Lorenzo resulta especial por la firmeza de su fe. Sobresale por su esperanza inquebrantable, aun en medio de muchas contradicciones, riesgos y dificultades. Se distingue por su amor generoso, abierto y audaz, capaz de enfrentarse a los poderosos hasta arriesgar su vida.

San Lorenzo nos estimula a mirar con otros ojos a los jóvenes, a escucharles con mayor atención, a descubrir sus inquietudes, a compartir sus deseos de mejora. San Lorenzo nos recuerda que no podemos excluir a nadie y que los cristianos nos hemos de distinguir por atender y respetar a todas aquellas personas a las que la sociedad descarta y desecha.

Los jóvenes viven su propia condición en un mundo diferente a la generación de sus padres y educadores. No se consideran destinatarios pasivos de programas e iniciativas, sino que desean ser parte activa en los procesos de cambio del presente y se distinguen por su creatividad e innovación. 

La capacidad de elección de los jóvenes se ve obstaculizada por la precariedad que se manifiesta en la dificultad para encontrar trabajo, en la dramática escasez de empleos dignos y estables, en los obstáculos para conseguir una autonomía económica y en la imposibilidad de dar estabilidad a sus trayectorias personales y profesionales.

Los jóvenes necesitan sentirse acompañados en su camino hacia la madurez personal; desean descubrir su propio proyecto de vida para realizarlo con alegría desde el encuentro con Dios y con todas las personas; mantienen firme la esperanza de construir un mundo mejor y de participar activamente en la Iglesia misionera y testigo del Evangelio en nuestra cultura. 

San Lorenzo nos ayuda a salir al encuentro de los jóvenes, para acompañarles y ayudarles en cualquier momento y sin excepciones. Él nos invita a no abandonar a los jóvenes. Él nos anima a buscarles en medio de las soledades y las exclusiones a las que el mundo les expone.

San Lorenzo vivió la fe como participación en el modo de ver de Jesús. Desde esta perspectiva descubrió en los pobres y necesitados el tesoro de la Iglesia. Junto a él, aprendemos a mirar a los jóvenes sin recelos ni desconfianzas; a descubrir sus valores y posibilidades; a salir a su encuentro para encontrarlos donde están, según sus tiempos y sus ritmos; a caminar a su lado; a respetar su libertad; a valorar su creatividad; a captar su originalidad y a estar con ellos en la construcción y desarrollo de su vida.

El Espíritu Santo sigue actuando en el corazón de los jóvenes a través de sentimientos y deseos conectados con ideas, imágenes, proyectos y realizaciones. San Lorenzo nos fortalece desde su experiencia personal para interpretar los movimientos del corazón y reconocer la acción del Espíritu.

 

            ¡Felices fiestas en honor de san Lorenzo!


 

+ D. Julián Ruiz Martorell, obispo de Huesca y de Jaca

 

10 de agosto de 2017

 

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