Conferencia Episcopal

Cartas y homilías de Mons. Julián Ruiz Martorell

40 días y 5 sentidos

 

 

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Queridos hermanos en el Señor:
Os deseo gracia y paz.

El Santo Padre Francisco ha escrito un Mensaje para la Cuaresma 2018 titulado “Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría” (Mt 24,12). Desea “ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y verdad este tiempo de gracia” porque “nos sale al encuentro la Pascua del Señor”.

El texto del evangelio se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos, pronunciado en el Monte de los Olivos, donde comienza la pasión de Jesús, y describe la situación que puede vivir la comunidad creyente. En medio de los acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a muchos hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones.

Algunos de estos falsos profetas son como “encantadores de serpientes” que “se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas”. Otros son “charlatanes” que “ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos”, pero sus remedios resultan completamente inútiles. Son estafadores y “no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar”.

Escribe el Papa: “Dante Alighieri, en su descripción del infierno, se imagina al diablo sentado en un trono de hielo; su morada es el hielo del amor extinguido”. Continúa diciendo: “Lo que apaga la caridad es ante todo la avidez por el dinero, "raíz de todos los males" (1 Tm 6,10); a esta le sigue el rechazo de Dios y, por tanto, el no querer buscar consuelo en él, prefiriendo quedarnos con nuestra desolación antes que sentirnos confortados por su Palabra y sus Sacramentos. Todo eso se transforma en violencia que se dirige contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras "certezas": el niño por nacer, el anciano enfermo, el huésped de paso, el extranjero, así como el prójimo que no corresponde a nuestras expectativas”.

La Iglesia nos ofrece “además de la medicina a veces amarga de la verdad”, “el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno”.
El tiempo dedicado a la oración “hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios”.

El Consejo Diocesano de Acción Católica, a través de la iniciativa “40 días y 5 sentidos” nos anima a “profundizar en la oración desde la Palabra de Dios”, y a “transformar nuestras vidas desde la vida de Jesús”. A través de los sentidos percibimos y analizamos el mundo.

La indiferencia es la enfermedad de nuestro tiempo, el virus que nos impide ver la realidad de los sucesos, que nos paraliza y no nos deja crecer. “Orar es hablar con Dios, no hablar de Dios; expresa una relación de proximidad y acercamiento a Dios. Nuestra oración será cristiana en la medida en que se inspire en la oración de Jesús y se asemeje a ella”.

Se nos propone orar personal y comunitariamente con objetividad, comunión, disponibilidad para el cambio, gratitud y actitud de discípulo. Los textos de los evangelios de los domingos de Cuaresma se asocian con cada uno de los cinco sentidos.

En la noche de Pascua encenderemos el cirio pascual con la luz que proviene del “fuego nuevo” que disipará la oscuridad e iluminará la asamblea litúrgica. El Papa formula un deseo: “Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu”.


Os deseo una santa Cuaresma

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

 

+ D. Julián Ruiz Martorell, Obispo de Huesca y de Jaca


18 de febrero de 2018

 

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