Conferencia Episcopal

Artículos y entrevistas

Con fe y alegría

 

Hace sólo unos meses se incorporaba a la comunidad de jesuitas de Huesca, el P. Luis Jiménez Lombar, después de muchos años trabajando en Venezuela. Le hemos pedido que nos cuente alguna experiencia de su tarea en Latinoamérica.

Hacía casi 15 años que los primeros "ranchitos" aparecieron a la orilla de un basurero. Era el Barrio Brisas del Orinoco, en Ciudad Bolívar, Venezuela. Los niños trabajaban como mayores. La escuela más cercana quedaba a más de dos kilómetros; además, para los pequeños del barrio siempre estaba llena; Como si no existiera.

Algunas mamás veían con gran preocupación cómo crecían sus hijos. Temían que sufuturo no fuera mejor que a ellas les había tocado vivir, cerca de la basura, en medio de la basura, viviendo y comiendo de ella.

Era el mes de mayo y acababan de orar a la Virgen de Fátima, que acompañaba su vida desde un ranchito. Al terminar la oración, una trabajadora del Movimiento de Educación Popular “Fe y Alegría”, propuso: Llevamos más de 10 años sin conseguir una escuela para el barrio. Nadie nos la construye ni consigue que la hagan. Vamos a conseguirla nosotros. He aquí el plan:

Primero, un buen terreno en los límites del barrio, donde la basura ya ha sido tapada. Tenemos que soñar y concebir un buen proyecto, con todo, en ese terreno; aunque empecemos poco a poco. Un cupo para un niño en esta escuela, no costará dinero sino 80 horas de trabajo. "¿Quién se apunta?" SILENCIO...

Una gordita morena, hija de la tierra guayanesa, se alzó diciendo: "Ya que los hombres parecen incapaces de hacer la escuela de sus hijos, las mujeres se la vamos a hacer"

Diecinueve mujeres, tres Religiosas Concepcionistas, unos cursos de albañilería. Manos a la obra. Se empieza a cercar y limpiar el terreno. No hay agua. No hay luz. Cadenas humanas para traer agua desde una quebrada. Luego, una manguera la acerca en forma continúa. A los pocos días un cable de casi un kilómetro traía la luz para tres o cuatro bombillas. En la noche, la brisa restaura las fuerzas y bajo la nueva luz se siguen soñando sudores.

 

En tres meses el primer galponcito, tres aulas y un corredor, hacía presente la esperanza. Fe y Alegría instaló su corazón entre ellos. Hoy 1.800 niños estudian en esa escuela, "María Inmaculada", a orillas del río Orinoco. Veinticuatro aulas que en doble turno hacen cuarenta y ocho clases, talleres donde aprender oficios, salón múltiple que hace también de Capilla, canchas deportivas y toda una Comunidad que va cambiando su vida con Fe y Alegría.

 

P. Luis Jiménez S.J.,
Superior de la comunidad
de Jesuitas de Huesca

 

02.11.2008

 

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