Conferencia Episcopal

Artículos y entrevistas

 

El dolor cercano

 

En un mundo tan lleno de imágenes de noticiasdolorosas, nos llegamos a acostumbrara ver como normal y habitualel dolor yla tragedia. Podríamos decir que forman parte de nuestra vida cotidiana, de los informativos televisivos, de las noticias de la prensa o de la radio. Hemos llegado a decir, con alguna razón, que nos hemos vuelto insensibles, que nos hemos deshumanizado ante tanto dolor. Quizás para proteger nuestra intimidad, de tantas escenas atroces.

 

Sin embargo el dolor cercano no es el mismo dolor.Los rostros, las vidas de familiares, vecinos o amigos son parte de nuestra propia vida, de nuestro esfuerzo diario por subsistir, de nuestro caminar humano. Estos días pasados lo hemos experimentado, cuando nuestros propios vecinos han sido victimas de la explosión del gas, en Zacarías Martínez 20.El dolor ha sido tremendo; lo hemos sentido, lo hemos vivido. Ha ocurrido a nuestro lado. Nos ha ocurrido a nosotros. Vimos vidas e ilusiones destrozadas. Hemos visto y vivido que no nos hemos vuelto insensibles a la adversidad ajena. Respuestasmuy humanas a tal tragedia han sido consoladoras. Dos personas ya no están entre nosotros; los heridos mejoran, menos Rocío, que esta muy mal.

 

Somos testigos deesfuerzos y cercanía humana de los profesionales de la sanidad, de losfuncionarios de las administraciones públicas,de los profesionales contratados para recuperar el edificio, del Ayuntamiento, de otras muchas personas. Esahumanidad y losofrecimientos de apoyo y ayuda nos reconcilian, nos animan y estimulan a ponernos en el lugar del sufriente, a compartir tanta pena. Reuniones de unión fraterna entre personas de distintas ideologías, razas o religiones nos dicen que no todo va mal. Nos indican que estamos en el buen camino, aunque hay que seguircreciendo, avanzando.

 

Lacalleesta herida, el barrio triste, la ciudad condolida. Tenemos para muchos, muchos días… Mas desde ayer, en el parque de esa calle, ya se oyen risas de niños y niñas en sus juegos. Se escuchan los botes del balón en la pista de baloncesto, su golpeo en la canasta; algún banco ocupado por novios o familias… El barrio comienza aesbozar, con esfuerzo, una tenue sonrisaque mira al futuro. Los niños y niñas, sus voces, sus sonrisas… nos llaman a la esperanza.

 

ALGUIEN está con nosotros,nos consuela y nos ama… Estamos salvados.

 

Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Huesca, 2 de Mayo de 2009.

 

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