Conferencia Episcopal

Artículos y entrevistas

Ordenación sacerdotal de Wilson Ascensio

 

“El sacerdocio es un gran regalo”

 

Hoy domingo 28 de junio a las 6 de la tarde en la Catedral de Huesca, Mons. Jesús Sanz Montes ordenará presbítero (sacerdote) al diácono Wilson Ascensio Callejas. Nacido en Bogotá (Colombia), tiene 28 años.

Estudio Bachillerato en el Seminario Menor San Joaquín, de la arquidiócesis de Ibagué (Colombia), Filosofía en el Seminario Mayor María Inmaculada, de la misma arquidiócesis, y Teología en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (Zaragoza) y en el Seminario Conciliar de la Santa Cruz de Huesca.

Vino a Huesca de la mano del párroco de Sariñena D. José María Alonso. Ha trabajado pastoralmente en el arciprestazgo de Monegros y en las parroquias de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro, Catedral y Santiago Apóstol, en la ciudad de Huesca. Fue ordenado diácono el 21 de diciembre de 2008 en la iglesia parroquial de Santiago Apóstol (Huesca).

Hoy nos ofrece su testimonio:

 

Hace ya casi 7 años que llegué a estas tierras aragonesas desde Colombia. Han sido años de grandes experiencias y, sobre todo, de aprender a amar vuestra cultura y vuestra tierra. Aún recuerdo con intensidad aquella tarde de sábado, cuando D. José María Alonso llamaba a casa de mis padres, identificándose como sacerdote y haciéndome la invitación a venir a estas tierras, a esta diócesis. Una “aventura” -si me permitís la expresión- que a pesar de mis resistencias, colocamos en las manos de Dios.

Tengo que decir que el llegar al sacerdocio no lo puedo considerar como un esfuerzo personal realizado, o una meta a la que al final se ha llegado. Debo reconocer que ha sido el mismo Dios quien ha guiado mis pasos hasta este momento, porque en mi vida he podido contemplar su gran amor y misericordia.El sacerdocio es un gran regalo inmerecido, por el cuál debemos dar gracias al mismo Dios y cantar con el Salmo: “Señor no pretendo grandezas que superan mi capacidad, sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre” (130).

Ante tal gracia, invito a todos los jóvenes a hacer una escucha atenta de lo que Dios les pide a cada uno, para que sepáis responder con la mayor generosidad que podáis, porque con seguridad, Dios, sigue llamando a muchos de vosotros en estas tierras; jóvenes con un corazón generoso, con deseos de trasformar vuestra realidad, jóvenes con ilusión, y con deseo de aceptar la invitación del recordado Papa Juan Pablo II, a no tener miedo.

Aprovecho estas líneas también para dar las gracias a Dios, a quien debo tan inmerecido beneficio; a todas las personas que el Señor a puesto en mi camino, como las comunidades en donde he tenido la oportunidad de estar: gracias por vuestra oración, compañía y expresiones de cariño, detalles que os pido sigáis teniendo para con nuestro Seminario, por todos y cada uno de los jóvenes que en él se forman, y de los sacerdotes que les acompañan. El Seminario es una necesidad real de nuestra diócesis, y por lo cual, os pido ayudéis a cuidar con mimo, cariño y todo tipo de detalles que salgan del corazón agradecido.

Desde ya pido a Dios y elevo mis humildes oraciones por todos y cada uno de vosotros. Demos gracias a Dios.

 

28.06.2009

 

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