Conferencia Episcopal

Artículos y entrevistas

 

Fe y justicia

 

El Aula de Teología San Vicente, de los PP. Jesuitas de Huesca, ofrece este año un curso sobre “Fe y Justicia”, a cargo del P. Manuel Piquer, que hoy nos ofrece la siguiente reflexión:

Hace unos cincuenta años, un curso así habría parecido de mucha actualidad. Pero estamos en otra fase, otro contexto.

Viniendo del Brasil, donde he pasado media vida, he encontrado una España que al pasar de una fase, que aún podíamos llamar de cristiandad, a una fase llamada de democracia, se encuentra muy confusa. En la democracia, ya desde el tiempo de los griegos, se relativiza la religión y se absolutizan las leyes. Estas leyes son hechas por los seres humanos, considerados los creadores de todo y el centro de todo. No hay ningún recurso superior al ser humano para poder orientarse. Como bien decían los griegos “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son, en cuanto son, y de las que no son, en cuanto no son”. Este paso de una fase de cristiandad a una fase de democracia, ha dejado a millones de personas confusas, con problemas de identidad personal, de identidad sobre lo verdadero y lo falso, sobre lo que vale la pena o no vale, sobre la manera de vivir e incluso sobre la identidad nacional.

En este tiempo se está criando un nuevo paganismo y la democracia está actuando como una criba. Los cristianos no pueden ser más una fuerza pasiva y arrastrada. Quedarán los que adquieran una mayor conciencia de su identidad, los que estudien lo que nunca antes estudiaron sobre su historia, su teología y su ética. Los que opten por la fe cristiana. Por eso un curso sobre la fe cristiana y su coherencia ética, que se traduce en un proceder justo y misericordioso, no tiene nada de pasado de moda en estos momentos.

Evidentemente, el curso va a tener que dar vueltas sobre lo qué es la fe cristiana, y también sobre las muchas maneras de entender la justicia. Nosotros los cristianos tenemos una manera de ver la justicia nacida de una reflexión Bíblica y Evangélica, que yo considero superior, no ya a la de la democracia invertebrada, mutante y relativista, sino incluso a aquella clásica no nacida de los intereses, como la democrática, sino de la lógica de la razón.

Hoy por hoy, aun es posible hablar de justicia a una sociedad que conserva muchos elementos del pasado, a mayor escala pero sin haber cambiado cualitativamente. La explotación del hombre por el hombre, utilizando la dialéctica patrono-trabajador, como elemento mínimo de la dialéctica capital-trabajo, se puede extender a la dialéctica primer mundo-tercer mundo.

He pasado media vida en el tercer mundo. Desde allí se ve muy clara la dialéctica perversa de la explotación del primer mundo al tercer mundo. Su técnicas, sus agentes, su ideología, etc. También se ve el “interesado desconocimiento” y la “conciencia tranquila” del primer mundo en relación al tercer mundo. El ser humano es así y procede así porque es así. El cristianismo es heroico, va contra corriente, como los salmones y las truchas. Pero es algo claro en sus misterios y vale la pena conocerlo lo mejor posible. “Crede ut intelligas et intéllige ut credas” (Cree para entender y entiende para creer). Por eso creo que vale la pena un cursillo sobre fe y justicia.

P. Manuel Piquer SJ.

 

7 de febrero de 2010

 

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