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Año Jubilar de Santa María Magdalena Pazzi, monja carmelita de la Antigua Observancia (1566 –1607)

 

 

Más información sobre la santa

El 4 de abril, nuestro padre provincial nos escribe: ‘Con gran alegría os comunico que, con motivo del 450 aniversario del nacimiento de Santa María Magdalena de Pazzi, la Penitenciaría Apostólica ha concedido que todos los monasterios carmelitanos sean lugares en los que se puede ganar la indulgencia plenaria durante el año que va del 2 de abril de 2016 al 25 de mayo de 2017’.

Muchos se preguntaran, ¿quién es esta santa? Pues, esta santa tan poco conocida fuera del Carmelo, colaboró con su oración y penitencia en la renovación de la Iglesia –sin salir de su monasterio – en el periodo postridentino.

Nacida en Florencia el 2 de abril de 1566 en el seno de una familia que años atrás, participó en la ‘Conjura de los Médicis’, fue exiliada de Florencia, pero habiendo regresado de nuevo, ‘viven un día esplendoroso’. Nace un día antes del encuentro que tendrá santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz en Medina del Campo. Tras una infancia piadosa, en la que ya manifestaba su atracción a las cosas de Dios, está 15 días en la hospedería del Monasterio Carmelita Ntra. Sra. de los Ángeles y tras conseguir el permiso de sus padres, entra a los 16 años en el Carmelo el 30 de noviembre de 1582, y sin saberlo coge el testigo de santa Teresa de Jesús que había partido a la casa del Padre el 4 de octubre del mismo año. Elige ese Monasterio porque las monjas tenían el privilegio de comulgar a diario, y por el amor filial y la devoción a la Santísima Virgen María que se profesaba en el Carmelo y particularmente en esa comunidad. La Orden del Carmen es el único caso en la Iglesia que nunca tuvo un fundador jurídico, y desde sus comienzos está dedicada a María. En una ocasión dijo: ‘El Sol para muchos es un santo u otro, cabeza de su religión; pero para nosotros el SOL ES MARÍA’. Debido a una grave enfermedad que puso en peligro su vida, hace la profesión en ‘articulo mortis’ el 27 de mayo de 1584, siendo la fiesta de la Santísima Trinidad, a partir de ese día comenzaron los éxtasis de una manera más o menos continuada hasta tal punto que la llamarían la ‘Santa de los éxtasis’. Desde muy pronto ocupó cargos de responsabilidad con las novicias y la comunidad esperaba que cumpliera los 40 para nombrarla Priora, pero, Dios tenía otros planes. Llamada Madre de la Caridad por las monjas porque ‘tenía un corazón muy dulce y compasivo’,  entrega su alma a Dios a los 41 años de edad el 25 de mayo de 1607, dejando una estela de amor y santidad.

En los siglos XVII y XVIII influyo con su vida y doctrina en la vida de diversos santos como p. ej. San Alfonso María de Ligorio y San José Benito Cottolengo. Después su memoria quedo reducida a la Orden del Carmen.

Son pocas las personas que tienen un conocimiento objetivo de su vida y de la doctrina escondida tras los fenómenos místicos. Su lema exigente y generoso ‘padecer y no morir’ para salvar almas para Cristo; unida a una vida marcada por la enfermedad, tentaciones y pruebas varias; unida místicamente y corporalmente a la Pasión de Cristo, El cual le entregó la corona de espinas y la cruz; sus éxtasis que se encuentran ‘entre los fenómenos psicológicos más  delicados y complejos (…) que obligan al observador a las más severas cautelas’, han hecho que se haya dejado en el olvido, quizás por considerarla inalcanzable o por  el miedo a lo sobrenatural o  por el rechazo natural a la cruz y a esa invitación a la inmolación por las almas, por la Iglesia en grado extremo.

Pero, cuando uno se adentra en los detalles de su vida de comunidad, de oración, de trabajo,… tiene mucho que decirnos y enseñarnos a todos los que queremos seguir a Cristo. Benedicto XVI en el centenario de su muerte en el 2007 dijo: Para todos, esta gran Santa tiene el don de ser maestra de espiritualidad, especialmente para los sacerdotes, hacia los que siempre alimentó una verdadera pasión’.

En este año de la misericordia podemos decir que desde su más tierna infancia supo unir el amor a Dios y el amor al prójimo, en una época que se ensalzaba sobre todo la dimensión a Dios dejando en segundo plano la caridad fraterna.

En sus éxtasis quedan plasmados el amor a Cristo Crucificado, a la Eucaristía, a la Palabra de Dios, a la Virgen María, a la Iglesia, al oficio divino y a las almas. Muchos acontecen durante la acción de gracias después de la comunión y siempre parten de algún texto de la Palabra de Dios de la misa o del oficio.

En este momento en que el Papa convoca a toda la Iglesia a la nueva evangelización, ella también tiene algo que decirnos ya que tuvo un gran celo porque las almas conocieran el amor que Dios les tiene. Y por este celo por la salvación de las almas, Dios la llamó a trabajar por la renovación de la Iglesia. Veía a la Iglesia santa y pecadora, que sufría el asalto del mal y era necesario reaccionar. Envió cartas a cardenales, obispos, religiosos, religiosas e incluso al mismo Papa Sixto V. Sabe que la jerarquía es la que tiene que mover los hilos de la renovación, pero también sabe que necesitan la colaboración de los sacerdotes, religiosos y religiosas, y a ellos les pide que se renueven a sí mismos, siendo ella la primera en intentar renovarse interiormente y en inmolarse por amor a Cristo y a la Iglesia.

Muchas más cosas podríamos decir de ella. Para quien quiera conocer algo más de esta gran santa carmelita, en la web de la diócesis están disponibles las cartas escritas con motivo del IV centenario de su muerte por el Papa Benedicto XVI y el P. General de los Carmelitas, así como un estudio sobre “El Padre en Santa María Magdalena de Pazzi”. Nuestro deseo es ir ofreciendo a lo largo del año algunas breves pinceladas sobre ella que nos puedan ayudar en nuestro caminar diario unidos a Jesús y a María, a crecer en el amor a la Palabra, a la Eucaristía y a la Iglesia, y así cada uno poner nuestro granito de arena en la nueva evangelización tan querida por el Papa Francisco.

En la fiesta litúrgica de esta santa, las Monjas Carmelitas de la Antigua Observancia celebraremos una misa el miércoles, 25 de mayo a las 7 de la tarde en Monasterio de la EncarnaciónIglesia de san Miguel, presidida por nuestro Obispo, Mons. Julián Ruiz Martorell. Consideraos todos invitados y contad con nuestra oración.

"¡Venid y amad al Amor!" sigue diciendo esta gran Mística desde nuestros monasterios. Que esta voz se sienta en toda la Iglesia y que se siga difundiendo el anuncio del amor de Dios por toda criatura humana.

En el Monasterio de la Asunción se encuentra un retablo de la santa y en el de la Encarnación (Miguelas) una imagen de vestir. Quien quiera hacer una visita para orar ante la santa y ganar la indulgencia, se puede acercar al torno de cada uno de los monasterios en el horario de visitas.

 


Monjas carmelitas de la Antigua Observancia. Monasterio de la Asunción y Monasterio de la Encarnación (Miguelas)

 

Huesca, 16 de mayo de 2016

 

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