Conferencia Episcopal

Artículos y entrevistas

“Dios nos dio los talentos para que los pusiéramos al servicio de los demás”

 

 

La ex delegada de Manos Unidas en Huesca y actual vicepresidenta para Europa en la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), Araceli Cavero, recibirá la Mención Honorífica del Premio Estatal del Voluntariado Social 2016, durante el Congreso Estatal de Voluntariado que se celebrará, del 24 al 26 de noviembre, en el Palacio de Congresos de Huesca.

La futura galardonada nos muestra los pasos que ha dado a lo largo de toda una vida dedicada a los demás, “sin esperar nada a cambio”, como define ella la palabra voluntariado.

Empezó en la parroquia de Santo Domingo y San Martín de Huesca, donde se involucró con Acción Católica, pasó por la parroquia de La Encarnación y terminó formando parte de la parroquia del Perpetuo Socorro, en la que continúa colaborando a día de hoy.  En el transcurso de ese camino se sumó a Manos Unidas y, sin dejar atrás ningún compromiso, ahora pone voz a las organizaciones femeninas católicas en Europa.


“Una entre millones”
La noticia del premio me llegó, por sorpresa, a través de una llamada del Ministerio de Asuntos Sociales y de Igualdad. Ya se cocía en Huesca, pero yo no sabía nada, porque fueron mi hijo y una amiga los que presentaron la documentación necesaria para la candidatura. Cuando me enteré, me eché a llorar, no me salían las palabras, porque no era a nivel local sino nacional. A la persona que me lo comunicó sólo pude decirle gracias.
Es emocionante que me hayan dado este premio por mi recorrido, pero es una responsabilidad muy grande. Ahora voy a ser el espejo donde se miren muchos voluntarios. De todas formas, es alucinante. Debemos de ser millones de voluntarios en España y que haya sido a mí, precisamente a mí.


“Ver, juzgar, actuar”
Todo comenzó por Acción Católica, porque la formación que nos da la Acción Católica es lo que te lleva luego a comprometerte. El esquema que nos da Acción Católica es “Ver, juzgar y actuar”, por lo que tienes que estar atenta a lo que hay alrededor e ir actuando y a la luz del Evangelio, ver en qué te comprometes. De este modo, estás más acostumbrada a ver las dificultades, lo que sufren unos y otros.
He sido delegada de Manos Unidas en Huesca durante seis años y estar en una entidad como esta, te hace ver una realidad muy dura. Tuve fácil entrar, porque al ser Manos Unidas una creación de las mujeres de Acción Católica, teníamos mucha relación entre nosotros.


“Por los que no se ven”
Muchas veces nos quejamos: “cómo vamos a ayudar a los de allá, si hace falta a los de aquí”. Pero hay países en los que la mayoría de la población no puede comer. Yo viajé a Paraguay y no es donde peor lo están pasando, soy consciente de que si vas a la India o a África debe ser desesperante.
En Paraguay, conocí de cerca la realidad de los campesinos y de los indígenas, que tienen casas gracias a la actuación de Manos Unidas hace unos años. De hecho, conocí a un misionero, que me impactó, porque vivía en una casa igual que las de los demás. Entonces pienso yo: ¡qué valor esta gente que dedican su vida a los demás y que me den el premio a mí y no se lo den a ellos!


“Por las mujeres”
Mi nuevo proyecto, aunque sigo participando en Acción Católica y en Manos Unidas, es la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC). Desde esta plataforma se intenta promover la participación de la mujer en la Iglesia y en la sociedad. Las tres organizaciones que pertenecemos a esta unión somos Acción Católica General, Manos Unidas y la Adoración Nocturna Femenina. En estos momentos estamos trabajando sobre el tema de la corrupción, que es un problema que afecta a nivel mundial. Un buen ejemplo lo tenemos en nuestro país.
Desde la Unión, reflexionamos sobre el modo de trabajar para intentar, no erradicarla porque no podríamos conseguirlo, que, al menos, la sociedad tome conciencia del daño que hace la corrupción sobre todas las mujeres, que siempre somos las más paganas de todos.


“sin esperar nada a cambio”
El significado del voluntariado es la entrega de uno mismo, por supuesto, sin esperar nada a cambio. Es una manera de ponerte en el lugar del otro y si necesita que tú lo ayudes, pues ahí estás. A veces nos conformamos con dar dinero, pero el voluntariado es darse uno mismo, con las capacidades que tengas, muchas o pocas, porque Dios nos dio los talentos para que los pusiéramos al servicio de los demás.

Y la solidaridad… va en el mismo paquete. Es compartir lo mucho o poco que tienes, ya sea de dinero, de cultura, educación o de posibilidades de trabajo. Hay personas que no han podido tener una buena educación y sin embargo, se entregan compartiendo lo que tienen, las ganas de trabajar u otras cosas. Dios nos da a todos talentos, solo hace falta saber descubrirlos y ponerlos a trabajar, no enterrarlos bajo tierra. Eso es la solidaridad, el compartir.

 

Huesca, 23 de noviembre de 2016

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