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Manos Unidas Huesca celebra el 25 aniversario de su Rastrillo

 

 

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Manos Unidas Huesca inauguró ayer la 25 edición de su tradicional Rastrillo Solidario en los locales parroquiales de Santiago de Huesca, donde permanecerá instalado hasta el 10 de diciembre, con el fin de recaudar fondos para financiar un proyecto de apoyo a la seguridad alimentaria de la población infantil en una región del sur de Mauritania. 

La región de Gorgol es uno de los territorios más pobres y donde las sequias agravan la situación de malnutrición, fundamentalmente infantil. Con la ayuda de Manos Unidas se ha construido una unidad de producción de harinas infantiles enriquecidas. Este proyecto beneficia, al mismo tiempo, a los agricultores de la zona y a sus familias, ya que las materias primas son suministradas por 300 campesinos locales. Ahora solicitan ayuda para dar a conocer la necesidad de reforzar la alimentación infantil para consolidar la comercialización de las harinas y que lleguen a las familias más vulnerables. Este proyecto asegura que un colectivo infantil muy vulnerable y en riesgo de malnutrición cuente con un refuerzo nutricional a través de la ingesta de papillas infantiles. Los beneficiarios directos e indirectos de este proyecto, que tiene un coste de 15.000 euros, son 6.300 personas.

El acto de apertura comenzó con unas palabras del tesorero de Manos Unidas Huesca, Fernando Calvo, y la explicación del proyecto por parte de la vicedelegada, Asun Sierra. Como celebración de este 25 aniversario del Rastrillo las voluntarias de la ONG rindieron un breve pero emotivo homenaje a Amalia Oliván, voluntaria veterana de Manos unidas Huesca y una de las impulsoras de este rastrillo, que falleció el pasado 28 de febrero. Frente a dos murales decorados con fotos de Amalia y recortes de prensa sobre su labor y compromiso por los demás, Josefina Lanuza, voluntaria de Manos Unidas Huesca y amiga de la homenajeada, leyó las siguientes líneas:


“Tras 31 años como secretaria de Manos Unidas Huesca, Amalia Oliván pasó a ocupar el cargo de Delegada en la Diócesis de Huesca en el mes de febrero de 1990, continuando en el mismo hasta el año 2006, completando un periodo de 16 años.

La idea del Rastrillo surgió en el momento en que inició su actividad como Delegada, pero la primera edición no tuvo lugar hasta febrero de 1992 entre los días 16 y 23 en los salones del, entonces, Círculo Oscense.

El taller estaba ubicado en la Parroquia de Santiago Apóstol de Huesca, en donde se trabajaba los sábados por la tarde. En los años siguientes el Rastrillo se continuó en el Casino. En el año 2003, se trasladó a los salones de la Parroquia Santiago Apóstol, donde se ha ido celebrando hasta la actualidad.

Este año 2016, se cumplen 25 años desde su inicio. El Alma Mater de este Rastrillo fue Amalia Oliván cuyo equipo trabajaba durante todo el año para que cada vez fuere mejor.

Amalia falleció en día 28 de febrero de 2016. Se nos fue antes de llegar a este 25 aniversario y nos gustaría recordarla con estas fotografías y recortes de prensa que no traen a la memoria diversos momentos de su vida.

Sí nos dejó como herencia la ilusión de seguir con el Rastrillo

¡Gracias Amalia!”

Posteriormente, el alcalde de la ciudad, Luis Felipe, que participó acompañado por dos concejales del Consistorio oscense, felicitó a las mujeres de Manos Unidas por su labor durante estos 25 años y las animó a “que sigan otro tantos, porque siempre es necesaria la solidaridad y la colaboración de las personas”. “Esa solidaridad tiene que ser una seña de identidad en nuestra sociedad y lo es muy manifiesta, a través de este rastrillo solidario que hacen de formas desinteresada todos ustedes”, añadió.

Finalmente, tomó la palabra el obispo de Huesca, Mons. Julián Ruiz, para inaugurar oficialmente esta 25 edición del rastrillo. Asimismo, recordó a Amalia como “una persona generosa y sacrificada” y subrayó la laguna que ha dejado para su viudo y para todos los que la conocían y la trataban. “En esas fotografías vemos la ilusión, la tenacidad, la alegría, la capacidad de convocatoria y la capacidad de ánimo. Hace más de 50 años que las mujeres de Manos Unidas en Huesca dijeron no al hambre, un no rotundo, y eso se perpetuó. Todo lo relacionado con Manos Unidas experimenta un gran refuerzo. Hay muchas personas que trabajan y que cooperan y esto es posible, por esos fragmentos de tiempo que, de vez en cuando, ha habido que ir sustrayendo a la vida familiar”, apuntó Mons. Julián Ruiz.

El acto acabó con la apertura de las puertas del rastrillo y una visita de las autoridades locales y religiosas por los diferentes puestos del Rastrillo, donde pudieron apreciar los diferentes objetos expuestos como mantelerías, vajillas, paños de cocina, delantales, adornos navideños, prendas para bebés, antigüedades, labores, bordados, jabones artesanos, juguetes e incluso libros de segunda mano. Gran parte de esos artículos los elaboran y realizan las voluntarias de Manos Unidas que semanalmente se reúnen durante todo el año en sus talleres de costura.

El próximo sábado, 10 de diciembre, este rastrillo, que permanece abierto todos los días de 5 a 9 de la noche, se clausurará con una rifa. Los regalos previstos para el sorteo de los boletos, que se pueden adquirir a la entrada del Rastrillo, son un cuadro del pintor José Beulas, un jamón y una labor, realizada por las voluntarias de la ONG.

 

Huesca, 4 de diciembre de 2016

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