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¿En qué cambia el nuevo Misal Romano la eucaristía?

 

 

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La III edición del Misal Romano de Pablo VI en castellano, comenzará a utilizarse en las iglesias el primer domingo de Cuaresma, con todas las novedades que incorpora. Por ello, muchos sacerdotes, personas religiosas y laicas ya se están formando y familiarizando con este libro, aprovechando iniciativas como las jornadas de formación sobre ‘Celebrar la eucaristía con el Misal Romano’, que organizaron las delegaciones de Liturgia y Clero recientemente en Huesca.

Las dos novedades más destacadas son “la nueva redacción de los principios y normas del misal y una traducción ad verbum realizada por los obispos de España, que intenta ser fiel al escrito latino original”, indica Manuel González López-Corps, coordinador del Bienio de Teología Litúrgica en la Facultad de Teología de san Dámaso de Madrid y uno de los ponentes de las jornadas de formación. Este cambio es tan importante que afecta a la fórmula sacramental, explica González, que las palabras pro multis que hasta ahora se traducían por “todos” se sustituyen por “muchos”. Es decir, “Cristo derrama por muchos…”.

Además incorpora mejoras y precisiones en diferentes aspectos como en las indicaciones para la gestualidad (cuándo levantarse o no, su significado…). Es importante el documento de la ordenación general, que marca la normativa y los grandes principios generales reguladores de la celebración de la eucaristía, que precisamente es el centro de nuestra fe. Entre otras cosas, este documento “agranda la posibilidad de la comunión a los laicos, de manera que puedan comulgar con el cáliz”.  

El experto asegura que “toda obra humana puede ser mejorable”, pero desde luego esta nueva edición “debe hacernos romper la inercia y proponer metas y desafíos. Es una oportunidad para hacer una propuesta mistagógica. No se trata de cambiar un libro por otro, hay que aprovechar para que los fieles conozcan, por ejemplo, qué es la eucaristía”. Así, matiza, “la catequesis no es liturgia, ni la liturgia es catequesis, pero la catequesis debe ser litúrgica y la liturgia catequética”. 

Después de la Biblia, el Misal es el libro más importante de la Iglesia y “no sólo debe serlo para los sacerdotes, sino para todos los fieles ya que las oraciones iniciales o la anáfora, que es la plegaria eucarística que intenta reproducir las palabras mismas de Jesucristo, tienen un contenido que sirve para nuestra oración personal”, apunta González. 

 

Huesca, 6 de febrero de 2017

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