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Artículos y entrevistas

María José Sampietro: la peregrinación a Tierra Santa "ha sido el viaje de mi vida"

 

 

La próxima semana la Delegación Diocesana de Turismo y Peregrinaciones iniciará su segundo viaje de la temporada, que se desarrollará del 11 al 19 de julio, por París, Flandes (Brujas, Gante, Amberes y Bruselas) y el Valle del Loira. La última escapada prevista por la Delegación de Peregrinaciones será un viaje a Cuellar para conocer la exposición de ‘Las Edades del Hombre. “Reconciliare”’, que se desarrollará del 21 al 25 de agosto y en el que también se visitará Segovia y sus alrededores.

Hace unas semanas que un grupo de personas regresó de la peregrinación realizada por Tierra Santa y Jordania, en la que participó María José Sampietro, quien ha relatado su aventura.
 
Siempre había dicho que viajar a Tierra Santa en peregrinación era un destino que no me podía perder porque sabía que no me defraudaría, y así ha sido. Hasta ahora ha resultado ser el viaje más sorprendente, enriquecedor e inolvidable que he realizado. Y aunque es una vivencia personal y diferente para cada uno, para mí ha sido “el viaje de mi vida”. El recorrer los lugares por los que Jesús estuvo al igual que vivir tantas escenas del Evangelio es una experiencia que refuerza nuestra fe y no se olvida. Las palabras de Jesús que muchas veces oímos pero no escuchamos penetran con mucha más fuerza y de forma diferente en Tierra Santa.

Me di cuenta que estar en Israel y Jordania nos sitúa ante realidades diferentes a las nuestras que no siempre son agradables y con profundos contrastes. Que hay una gran división religiosa pero conviven multitud de credos. Es muy difícil elegir cuál ha sido el lugar que más me ha gustado y emocionado porque son muchos: la visita a la Basílica de la Anunciación deleitándonos con el maravilloso canto del Angelus, la eucaristía en el Mar de Galilea, entorno que contempló Jesús tal cual está; el Mar Muerto que a algunos nos dio vida; el insólito paisaje de Qumram; el maravilloso Vía Crucis, el complejo e inusual edificio del Santo Sepulcro, con sus diferentes espacios para que puedan celebrar su rito las diferentes comunidades cristianas; los milenarios Olivos en el huerto de Getsemaní.

Muy curioso me pareció el descenso a la gruta de rasgos bizantinos con su imponente escalera hacia la tumba de María; la Natividad en Belén, lugar para algunos compañeros muy conmovedor y qué decir del estimulante paseo nocturno por el barrio árabe, en pleno Ramadán, por donde se veía pasear a José Ignacio como por su propia casa... lo cual nos transmitía tranquilidad ante tanta algarabía. En cambio me produjo una inmensa tristeza el museo del holocausto, es imposible asimilar tanta barbarie. Y cómo no destacar la magnificencia de Petra, que realmente me impresionó y que contrasta con el desolador y monótono paisaje de Jordania.

En conclusión ha sido una bella experiencia en la que he disfrutado de la compañía de quienes hemos compartido esta aventura, especialmente de las amigas que pernoctábamos en la misma habitación y dedicábamos mucho tiempo a comentar las maravillas que habíamos contemplado. Ha sido mi primer viaje a Tierra Santa y espero que no sea el último.

Leer la experiencia completa de María José Sampietro sobre su peregrinación a Tierra Santa y Jordania.


Huesca, 3 de julio de 2017

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