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La exposición de los cantorales del siglo XV ya puede disfrutarse en el Tanto Monta

 

 

Huesca disfruta desde este martes 19 de diciembre de la exposición de los cantorales del siglo XV que se encontraban en la catedral de Huesca, se han restaurado y ahora se muestran bajo la dirección de la catedrática de Historia de la Universidad de Zaragoza, Carmen Morte. La inauguración se desarrolló en dos partes, una por la mañana dirigida a los medios de comunicación y otra por la tarde abierta al público y que contó con la presencia del obispo de Huesca, don Julián Ruiz, del director del Museo Diocesano, José María Nasarre, y del deán de la catedral, Juan Carlos Barón.

Los cantorales se encuentran en el salón del Tanto Monta, lo que supone el primer gran acto que se organiza en este espacio desde su reciente reforma, y se podrán visitar hasta el 31 de marzo de 2018.  Los horarios serán de martes a sábados de 17.30 a 19.30 horas y los domingos de 11.30 a 13.30 horas. La exposición está organizada por el Instituto de Estudios Altoaragoneses y el área de Cultura de la Diputación Provincial de Huesca en colaboración con la catedral y el Museo Diocesano.

La exposición saca a la luz 19 grandes libros de coro de los 24 cantorales que conserva la catedral de Huesca procedentes del Monasterio de Santa Engracia de Zaragoza. Llegaron después de la desamortización de 1835, dado que dependía de la diócesis oscense desde que el rey de Aragón Alfonso I entregó en 1118 al obispo Esteban el santuario de las Santas Masas como recompensa por su colaboración en la reconquista de Zaragoza.

Son códices de un valor artístico, musical y bibliográfico incalculable, a la vez que  trasmiten el repertorio de la liturgia jerónima y abarcan el santoral y el año litúrgico casi en su totalidad. La realización de estos cantorales comenzó en 1493 por deseo expreso del fundador del monasterio zaragozano, Fernando II de Aragón (el Rey Católico), quien quiso convertir ese monasterio en uno de los más destacados de la orden de San Jerónimo en España.

Estos cantorales están escritos en latín sobre pergamino pautado, con letras capitales mayúsculas para enfatizar el comienzo del canto o del rezo. Todavía hoy sorprenden la calidad y la técnica de estas iluminaciones. La realización de un libro de canto era una tarea ingente y de alto coste económico, tanto por los materiales empleados (pergamino, tintas, colores y oro) como por la laboriosidad que requería hacer un códice de estas características.

Habitualmente intervenían en el proceso varios profesionales de la propia orden jerónima y del mundo civil: pergamineros, escritores, calígrafos, iluminadores, músicos, correctores, guarnicioneros, carpinteros, encuadernadores... Estos libros de canto llano son ejemplares manuscritos de grandes dimensiones para que el texto, la notación musical y las iluminaciones pudieran ser vistos por los monjes desde sus asientos, dada la distancia que los separaba del facistol donde se colocaban los cantorales, mueble situado en el centro del coro.

Uno de los aspectos más importantes de las órdenes religiosas son precisamente los libros de música litúrgica, realizados casi siempre en  el taller de producción libraría de los monasterios. En la exposición se recrea un scriptorium para mostrar al público cómo pudo ser en los monasterios jerónimos, con fuentes gráficas de información y obras originales: escritorios, escultura, pintura, orfebrería y otros objetos.

La actividad más importante en la composición de este tipo de libros en el scriptorium del monasterio de Santa Engracia comenzó a partir de 1502 con fray Gilberto de Flandes. Las bellas miniaturas de los cantorales expuestos ofrecen dos modelos artísticos de acuerdo a su cronología, un modelo remite al lenguaje flamenco, en cuya iconografía el maestro crea efectos de trampantojo jugando con el acanto del ductus de la letra mayúscula y llenando el fondo de flores y animales. La otra corriente es renacentista con un nuevo repertorio ornamental y figurativo. Las viñetas en ambos modelos se realizaron con  vistosos colores y oro abundante para conseguir efectos lumínicos.

A finales del siglo XVII prosigue la realización de nuevos cantorales y en los conservados  en la  Catedral de Huesca intervino  el scriptor Francisco Lorieri. La mayor parte de estos ejemplares se reencuadernaron en el siglo XVIII.

Los cantorales ponían color a la música, de la misma forma que lo va hacer en el recién restaurado salón del Tanto Monta y esta rica producción artística al conocimiento del  patrimonio aragonés. Durante la visita a la exposición el público podrá escuchar melodías de canto llano, similares a las de los cantorales expuestos, que también se van a mostrar de manera interactiva con una versión digitalizada de las miniaturas para adentrarse en el detalle y su importancia.

Coincidiendo con la apertura de la exposición hasta finales de marzo también se realizará un ciclo de conferencias y actividades educativas.

 

Huesca, 20 de diciembre de 2017

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