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	<title>miguel, autor en Diócesis de Huesca</title>
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	<title>miguel, autor en Diócesis de Huesca</title>
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		<title>Carta del padre Pedro: San Lorenzo</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-san-lorenzo</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Aug 2026 15:03:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Como cada 10 de agosto, en nuestra Iglesia de Huesca y en nuestra ciudad nos disponemos a celebrar a San Lorenzo, nuestro patrono. Todos amamos a San Lorenzo, y lo celebramos con alegría. Por eso es bueno que nos preguntemos qué podemos aprender de él. Yo creo que su mejor enseñanza, su mensaje más valioso, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Como cada 10 de agosto, en nuestra Iglesia de Huesca y en nuestra ciudad nos disponemos a celebrar a San Lorenzo, nuestro patrono. Todos amamos a San Lorenzo, y lo celebramos con alegría. Por eso es bueno que nos preguntemos qué podemos aprender de él.</p>
<p>Yo creo que su mejor enseñanza, su mensaje más valioso, es la autenticidad de su fe. No renunció nunca a su fe en Jesucristo, y murió mártir por esa fe. Ya sabéis que mártir es una palabra griega que significa “testigo”. San Lorenzo, con su vida y su martirio, es testigo auténtico del valor de la fe, de lo que significa saber lo que es ser cristiano y sentirlo como lo que es central en su vida.</p>
<p>Hoy día sigue siendo real el martirio, el testimonio de la fe hasta la entrega de la vida, en diversos lugares e Iglesias de nuestro mundo. Debemos tener muy presentes a esas Iglesias perseguidas en las que sigue habiendo mártires por ser cristianos.</p>
<p>En nuestro contexto, lo que vivimos es otra cosa. Tenemos señales diversas relacionadas con nuestra vivencia de la fe. Por un lado, vivimos en una época de cierto decaimiento religioso, de enfriamiento de la fe y de debilidad interna de nuestras comunidades cristianas. Por otro lado, percibimos signos de búsqueda religiosa en muchas personas, que sienten que necesitan un sentido para su vida, un horizonte de plenitud. Y, por otro, tenemos numerosas cofradías, grupos, comunidades, vida en las parroquias, procesos pastorales, que nos ayudan a comprender que seguir luchando por vivir y transmitir nuestra fe es muy valioso.</p>
<p>Estas realidades nos tienen que hacer pensar. En esta situación cultural, social y eclesial, urge despertar, fortalecer y transmitir la fe. La vida cristiana es, además de doctrina, “experiencia” y sólo a través de la experiencia vivida desde la infancia, en la familia, la catequesis, la parroquia y la escuela, podemos descubrir y vivir el gozo de creer. Por eso es tan valioso el testimonio que nos ha dejado el Papa León XIV en su visita a España. Hemos visto una enorme necesidad de escuchar palabras de vida, y hemos sentido la importancia de compartir y expresar nuestra fe.</p>
<p>El testimonio de la fe se manifiesta en las obras de amor y caridad con el prójimo. Fe y caridad en el cristiano se reclaman mutuamente, de modo que la una sostiene a la otra. Hay que destacar hoy entre nosotros el valor testimonial de muchos cristianos, que dedican su tiempo y su vida con amor a los pobres, los marginados, los excluidos, porque precisamente en esas personas se refleja el rostro mismo de Cristo. Este es el testimonio de San Lorenzo, que supo custodiar y presentar los tesoros de la Iglesia, que son los pobres. No hay mayor amor que dar la vida por los que amamos.</p>
<p>Estamos celebrando a nuestro patrono. Estamos celebrando la santidad de un joven valiente. Estamos celebrando algo que nos une a todos. En esta tierra bendita convivimos personas de sensibilidades e ideas diferentes, y a veces eso nos divide y nos aleja. Pero hay experiencias que nos unen, que no discutimos. San Lorenzo es una de ellas. Aprendamos a valorar lo que nos une, lo que nos hace comunidad, lo que nos hermana. Y desde esa experiencia, tratemos de buscar las mejores opciones para trabajar por una ciudad, una sociedad y una diócesis cada vez mejor. A todos os deseo una feliz y fraterna celebración de San Lorenzo.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: Nuestra diócesis-3</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-nuestra-diocesis-3</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jul 2026 14:57:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Con esta carta concluyo las tres que he dedicado a compartir con todos vosotros y vosotras las opciones que hemos impulsado en nuestra diócesis. Lo que me gustaría explicaros ahora son algunos sueños que, como debe ser, los entendemos como opciones. Queremos que tan realistas como transformadores. Obviamente, la primera opción es hacer funcionar de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Con esta carta concluyo las tres que he dedicado a compartir con todos vosotros y vosotras las opciones que hemos impulsado en nuestra diócesis. Lo que me gustaría explicaros ahora son algunos sueños que, como debe ser, los entendemos como opciones. Queremos que tan realistas como transformadores.</p>
<p>Obviamente, la primera opción es hacer funcionar de verdad las Unidades Pastorales (UP). Para ello, será fundamental que los equipos vayan adelante, que el proyecto pastoral sea bueno, y que la UP se convierta, poco a poco, en el marco de referencia para todos. La parroquia sigue siendo parroquia, pero nuestra referencia será la unión de parroquias.</p>
<p>Un segundo punto importante será impulsar los ministerios eclesiales. Estoy convencido de la importancia del diaconado permanente, y creo que, además, debemos saber detectar qué otros ministerios son necesarios en nuestra diócesis. Detectarlos, organizarlos, proponerlos, pensar en la necesaria formación, todo ello será nuestro trabajo.</p>
<p>Necesitamos un nuevo proyecto de Iniciación Cristiana. Todo lo relativo a la primera comunión, la confirmación, el desarrollo de la vida cristiana de nuestros jóvenes, la catequesis de adultos, el primer anuncio, la acogida de quienes buscan la fe y piden un proceso de acompañamiento, la configuración de las comunidades cristianas, las propuestas vocacionales… Son tareas apasionantes.</p>
<p>Algunas prioridades. En todo este proceso, es bueno consensuar algunas prioridades, algunos aspectos que son nucleares y que están llamados a definir la dirección en la que queremos caminar. Todo es importante, pero quiero subrayar algunos puntos: un buen proyecto de Pastoral Vocacional hacia el sacerdocio ministerial, impulsado desde todas las Unidades Pastorales; renovar y potenciar nuestro compromiso con las personas más necesitadas, asumiendo que debemos avanzar en la dirección que el Papa nos propone siempre: crecer desde las periferias; impulsar un proceso global de iniciación y vida cristiana para los jóvenes, incluyendo la diversificación vocacional; construir comunidades cristianas crecientemente vivas, asumiendo que este reto es “llave” para una Iglesia mejor.</p>
<p>Caminar desde la sinodalidad, aprendiendo poco a poco lo que significa caminar juntos, crecer en corresponsabilidad, trabajo en equipo, discernimiento comunitario, cuidado de la importancia del lugar de la mujer en la vida de la Iglesia, avance en el diálogo ecuménico, etc.</p>
<p>Busquemos también ser, poco a poco, una diócesis más misionera. Es cierto que en Huesca necesitamos que nos ayuden y que vengan, por ejemplo, algunos sacerdotes de otros lugares, pero también es cierto que hay muchas diócesis mucho más necesitadas. Avancemos hacia una diócesis de Huesca misionera y más comprometida con las necesidades de todas las Iglesias.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: Nuestra diócesis-2</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-nuestra-diocesis-2</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jul 2026 18:47:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Nuestra diócesis tiene ahora cuatro arciprestazgos y diez Unidades Pastorales (UP). En ellas están integradas todas las parroquias. Nuestra opción es clara: queremos impulsar las Unidades Pastorales en toda la diócesis. Las parroquias siguen siendo parroquias, con su vida y su misión, pero se integran en una unidad superior. Las parroquias cercanas iniciarán un camino [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestra diócesis tiene ahora cuatro arciprestazgos y diez Unidades Pastorales (UP). En ellas están integradas todas las parroquias. Nuestra opción es clara: queremos impulsar las Unidades Pastorales en toda la diócesis. Las parroquias siguen siendo parroquias, con su vida y su misión, pero se integran en una unidad superior. Las parroquias cercanas iniciarán un camino compartido de mayor relación, desde un proyecto pastoral común y con un equipo de misión que coordinará toda la Unidad Pastoral.</p>
<p>Los obispos aragoneses nos lo indicaron con claridad. Os comparto su apuesta: <em>“Las Unidades Pastorales se basan en la agrupación de varias parroquias cercanas, buscando una mejor distribución de las personas y de los recursos, una mayor cooperación de todos y una mejor coordinación de la acción evangelizadora y pastoral. Buscamos crear auténticas comunidades cristianas vivas y evangelizadoras”.</em></p>
<p>Los pocos sacerdotes de la UP serán todos párrocos. Por lo tanto, tendremos equipos de párrocos, que se organizarán para la atención de todas las parroquias, capellanías, y centros de misión. Pero todos ellos serán responsables de toda la UP, aunque uno de ellos será el coordinador. Trabajarán en equipo, pero este equipo no será sólo de sacerdotes.</p>
<p>Este es un punto central: impulsaremos los equipos de misión. Cada UP tendrá un equipo de misión en el que estarán los curas, algún diácono permanente, alguna religiosa o religioso, algunos laicos. Serán equipos que se reunirán muy frecuentemente e impulsarán toda la vida y misión de la UP. Este equipo elaborará el proyecto pastoral de la Unidad, y lo impulsará y coordinará.</p>
<p>Tendremos que ir preparando personas laicas que puedan asumir ministerios eclesiales y formar parte de los equipos. Esta será una de las claves del proyecto que estamos trabajando: una diócesis más ministerial y más corresponsable, en la que el trabajo en equipo sea la nota más característica. Hemos de superar una visión personalista del papel del sacerdote, que deberá ser un pastor cercano a su comunidad, pero desde un equipo que permita que todo funcione sin que dependa todo de él. Sólo así avanzaremos hacia una diócesis sostenible.</p>
<p>Junto a todo esto, hemos de trabajar para que las UP den mucha importancia a la pastoral vocacional hacia el sacerdocio. Necesitamos nuevos sacerdotes que entren a formar parte de ese sueño compartido: comunidades vivas en las que los curas, los laicos y las laicas, los diversos ministerios, los diáconos, los religiosos, entre todos, construimos la Iglesia particular de Huesca. El momento es nuevo; las decisiones deben ir en consonancia con la magnitud de los retos. A todos os invito a colaborar en este desafío apasionante: seguir construyendo juntos una Iglesia diocesana con una creciente capacidad de vida y de misión.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: Nuestra diócesis-1</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-nuestra-diocesis-1</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 07:35:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Como todos sabéis, recientemente hemos llevado adelante algunos cambios importantes en la organización de nuestra diócesis de Huesca. Hemos impulsado algunas opciones nuevas, de las que esperamos buenos frutos, con el favor de Dios. No se trata simplemente de que algunos sacerdotes han sido enviados a nuevos destinos pastorales. La propuesta que hemos impulsado es [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Como todos sabéis, recientemente hemos llevado adelante algunos cambios importantes en la organización de nuestra diócesis de Huesca. Hemos impulsado algunas opciones nuevas, de las que esperamos buenos frutos, con el favor de Dios. No se trata simplemente de que algunos sacerdotes han sido enviados a nuevos destinos pastorales. La propuesta que hemos impulsado es más global. Dedicaré las últimas tres cartas de este curso a compartir con todos vosotros lo que estamos intentando hacer.</p>
<p>A lo largo de este año me he reunido con muchas personas y grupos, y hemos llevado adelante bastantes reuniones en los arciprestazgos y en los diversos equipos diocesanos para trabajar el proceso sinodal. Han ido llegando ideas y propuestas, todas ellas interesantes. A mitad de año tuvimos una asamblea diocesana para pensar sobre el Sínodo, y en ello tuve la oportunidad de compartir un documento que sintetizaba mis primeras impresiones de la diócesis. Todos lo habéis podido leer en la web diocesana. Con todo ello, llevamos adelante una reflexión en el seno del Consejo Episcopal, y la trabajamos en un encuentro con todos los sacerdotes diocesanos.</p>
<p>Os comparto algunos de los criterios fundamentales que están en la base de las decisiones que hemos tomado, pero también os comparto un dato muy importante que tenemos que tener muy en cuenta: nuestra diócesis tiene 211 parroquias (de diverso estilo y tamaño) y 38 sacerdotes. De ellos, 13 tienen más de 80 años. Hemos incorporado tres nuevos sacerdotes, procedentes de Nigeria. Es claro que necesitamos pensar el futuro y trabajar por una diócesis integralmente sostenible.</p>
<p>Os sintetizo algunos de los criterios que hemos visto con mayor claridad, porque son especialmente importantes:</p>
<p>a) Los Papas nos insisten en la necesidad de una conversión pastoral. Este es el objetivo de todo cambio organizativo: avanzar hacia una diócesis más capaz de vida y misión.</p>
<p>b) Necesitamos una diócesis sostenible, en todos los aspectos: personas, equipos, recursos, dinámicas, etc.</p>
<p>c) Buscamos simplificar nuestra organización, reduciendo el número de arciprestazgos y los departamentos de la Curia Diocesana.</p>
<p>d) Queremos impulsar decididamente las Unidades Pastorales, que ya fueron propuestas por los obispos de Aragón hace bastantes años.</p>
<p>e) Queremos incorporar a personas laicas a la misión pastoral, cuidando su formación y corresponsabilidad.</p>
<p>f) Vamos adelante con el diaconado permanente.</p>
<p>g) Buscamos avanzar hacia comunidades cristianas crecientemente vivas.</p>
<p>Queremos caminar con tanto realismo como audacia. El secreto del cambio es combinar bien las opciones claras con el trabajo sistemático. Con el favor de Dios, confiamos en ir caminando bien. En las dos próximas cartas me centraré en algunos puntos fundamentales: los equipos de sacerdotes, los equipos de misión, la vida de las Unidades Pastorales, etc.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: La alegría cristiana-2</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-la-alegria-cristiana-2</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Jul 2026 20:44:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Continúo escribiendo sobre la alegría de la fe, porque creo que es uno de los puntos sobre los que necesitamos reflexionar más. Hay un texto evangélico muy sugerente, narrado por San Lucas (Lc 10, 20). En esta narración, los discípulos que Jesús ha enviado de dos en dos regresan contentos, narrando lo que podríamos llamar [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<audio class="wp-audio-shortcode" id="audio-6782-1" preload="none" style="width: 100%;" controls="controls"><source type="audio/mpeg" src="https://diocesisdehuesca.org/wp-content/uploads/2026/07/carta_obispo_2026_07_05.mp3?_=1" /><a href="https://diocesisdehuesca.org/wp-content/uploads/2026/07/carta_obispo_2026_07_05.mp3">https://diocesisdehuesca.org/wp-content/uploads/2026/07/carta_obispo_2026_07_05.mp3</a></audio>
<p>Continúo escribiendo sobre la alegría de la fe, porque creo que es uno de los puntos sobre los que necesitamos reflexionar más. Hay un texto evangélico muy sugerente, narrado por San Lucas (<em>Lc 10, 20</em>). En esta narración, los discípulos que Jesús ha enviado de dos en dos regresan contentos, narrando lo que podríamos llamar “sus éxitos pastorales”. El Señor comprende y acepta esta alegría, pero les dice algo extraordinario:<em> “alegraos más bien de que vuestros nombres están escritos en el cielo”.</em></p>
<p>Esta experiencia puede ser también la nuestra. Es cierto que podemos presentar ante el Señor tantas cosas buenas que hemos podido hacer, tantos pasos de vida que hemos podido dar en nuestra vida, en nuestras familias, en el trabajo, en la parroquia, en mi apostolado, etc. Pero el Señor nos responderá como a sus discípulos: “Está bien que os alegréis por esas cosas, pero, sobre todo, alegraos de que vuestros nombres están escritos en el cielo”.</p>
<p>¿Qué significa esto? Esencialmente, una cosa: la vida que podamos crear no será en primer lugar el fruto de nuestro trabajo, de nuestras opciones o de nuestros aciertos, sino, sobre todo, del amor de Dios que nos transforma y nos hace capaces de vivir. Y si esto lo vivimos, si nuestra fe es capaz de iluminar nuestra vida y nuestra vocación, entonces lo que hagamos de bueno producirá vida.</p>
<p>Quizá por eso una de las más claras expresiones de la fe es la alegría. La alegría está presente junto a los anuncios más decisivos del amor de Dios: la alegría del nacimiento del Salvador (<em>Lc 2, 10</em>) o la alegría de la resurrección del Señor (<em>Jn 20, 20</em>). El padre de la parábola habla de alegría a su hijo mayor, desconcertado por la fiesta de acogida de su hermano menor; la alegría es la palabra utilizada por el Señor cuando explica la parábola de la oveja perdida; la ciudad en la que se predica el Reino se llena de alegría (<em>Hch 8,8</em>).</p>
<p>Necesitamos vivir y experimentar esta alegría. La profunda, la que cambia el corazón. Sólo si estamos auténticamente alegres podemos ser testigos creíbles del amor de Dios. Sólo así podremos entender que ser cristiano significa ser una persona de esperanza.</p>
<p>Os comparto una sencilla experiencia que nos puede iluminar. La viví hace poco en una parroquia de uno de los pueblos de nuestras diócesis. Las personas que estaban en la Misa eran mayores, y algunas bastante ancianas. En un momento de la celebración, el coro entonó un canto que todos seguimos con devoción Decía así: <em>“Gracias quiero darte por amarme; gracias quiero darte yo a ti Señor. Hoy soy feliz porque te conocí, gracias por amarme a mí también. Yo quiero ser, Señor amado, como el barro en manos del alfarero; toma mi vida, hazla de nuevo: yo quiero ser un vaso nuevo”.</em></p>
<p>Yo les contemplaba mientras cantaban <em>“toma mi vida, hazla de nuevo: yo quiero ser un vaso nuevo”.</em> Estuve mucho tiempo después pensando en esta escena. ¿Qué significa para un anciano de 85 o de 90 años orar pidiendo al Señor que le ayude a <em>“ser un vaso nuevo”</em> y que <em>“tome su vida y la haga de nuevo”</em>? Todavía me impresiona esta preciosa escena plena de amor al Señor, plena de fe y de confianza en la infinita misericordia de Dios. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: De pilas, baterías y dinamos</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-de-pilas-baterias-y-dinamos</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Jun 2026 15:35:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<audio class="wp-audio-shortcode" id="audio-6774-2" preload="none" style="width: 100%;" controls="controls"><source type="audio/mpeg" src="https://diocesisdehuesca.org/wp-content/uploads/2026/06/carta_obispo_2026_06_28.mp3?_=2" /><a href="https://diocesisdehuesca.org/wp-content/uploads/2026/06/carta_obispo_2026_06_28.mp3">https://diocesisdehuesca.org/wp-content/uploads/2026/06/carta_obispo_2026_06_28.mp3</a></audio>
<p>En una de las últimas “Hojas semanales” desde las que compartimos la vida de nuestras Iglesias diocesanas leí un precioso artículo con los comentarios y experiencias de algunos de los jóvenes que participaron en la Vigilia de Oración con el Papa León XIV que tuvo lugar en Madrid el pasado sábado 6 de junio. Uno de los jóvenes compartió su experiencia en una frase formidable: <strong><em>“volvemos con las pilas cargadas para transmitir lo vivido”</em></strong>.</p>
<p>Quisiera reflexionar sobre esta frase, y hacer una propuesta a nuestros jóvenes. Efectivamente, todos volvimos con las pilas cargadas, y las cargamos no para quedarnos la experiencia en nuestro corazón, sino para transmitirla y compartirla. Por eso, quiero proponer a los jóvenes que, además de pilas, usen dínamos. Por eso he titulado esta carta de un modo un tanto “extraño”: pilas, baterías y dinamos.</p>
<p>Me explico. Como sabéis, las baterías producen energía y se gastan si no se usan; las pilas producen energía y la conservan si no se usan, pero un dinamo produce la energía si pedaleas. Es nuestro movimiento el que las carga y el que produce energía. Esto es lo que necesitamos los cristianos: funcionar como un dinamo, que produce corriente continua si pedaleamos, si estamos trabajando. No es una energía que gastamos, sino una energía que producimos.</p>
<p>¿Cómo podemos hacer funcionar el dínamo? La respuesta es clara, queridos hermanos jóvenes que habéis cargado las pilas durante la visita del Papa: <strong><em>pedaleando.</em></strong> Cuidando vuestra fe; compartiendo la vida y la fe en vuestro grupo; buscando formación; ayudando a los demás; construyendo parroquia; buscando vuestra vocación; tomando decisiones valientes; entrando a fondo en vuestra alma para descubrir el querer de Dios; buscando vivir acompañados, para poder crecer desde lo mejor que tenéis; orando con fidelidad, tratando de abrir tu alma a Dios… ¡Ánimo en el camino!</p>
<p>El secreto de la vida cristiana está en el día a día. Cada día con amor, con dedicación, con autenticidad. La fidelidad no es algo que se guarda en la nevera, sino que crece con la vida. La única fidelidad cristiana es la fidelidad creciente, porque es la que no se gasta ni se oxida.</p>
<p>La visita del Papa, sus discursos, sus palabras, sus gestos, sus actitudes, nos han evangelizado a todos. Sigamos pedaleando, hermanos. Con ánimo y esperanza. ¡Alcemos la mirada! Me gustó el modo en el que los canarios cambiaron el lema de la visita: de “alza la mirada” a “alza la mirada y acoge”. Nuevamente, ¡ánimo en el camino!</p>
<p>Damos gracias a Dios por los días vividos con el Papa. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: Alza la mirada</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-alza-la-mirada</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Jun 2026 18:48:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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<p>Os escribo esta breve carta al término de la visita del Papa León XIV a España. Ha sido una semana extraordinaria. He podido acompañar al Papa en Madrid, Barcelona y Canarias, y puedo deciros algo que expresa muy claramente lo que siento: vengo impactado. Todo lo que hemos vivido me ha fortalecido en la fe y en mi misión. Doy gracias a Dios por estos días tan bendecidos.</p>
<p>Pero tengo que deciros que no sólo me ha impactado el Papa, sino la gente, el santo pueblo fiel de Dios, como decía el Papa Francisco. La alegría en las calles, la acogida a la persona del Papa y su mensaje, la devoción y oración, la escucha atenta, los testimonios personales que fueron presentados al Papa en los diversos actos, los discursos y, sobre todo, la entrega generosa del Papa para con todos, sin reservarse ni un momento para sí mismo. Ha sido una semana de profundo testimonio evangélico.</p>
<p>Tendremos tiempo de reflexionar sobre todo lo vivido en esta semana con el Papa. Por el momento, sólo quiero compartir con vosotros tres momentos que me han impactado especialmente y que vale la pena subrayar. Lo sintetizo en tres palabras: Arguineguín, Tejer Redes y la torre de Jesucristo.</p>
<p>Arguineguín es un puerto de Gran Canaria, donde se vive de manera profundamente real el reto de la inmigración. Pudimos compartir palabras y sentimientos de dolor, de acogida, de compasión. Escuchar el testimonio de un hombre que ha contribuido a salvar más de 20.000 vidas en el mar, o el de una mujer que ha sufrido la explotación y la trata de personas, nos conmovieron profundamente. Escuchar al Papa decir que la Iglesia no puede ser indiferente nos compromete a todos. Mientras entendamos la inmigración sólo como un “tema” y no como una realidad de personas concretas; mientras no nos acerquemos a la realidad de las personas y su lucha por vivir, no avanzaremos. Sentirnos conmovidos nos va a ayudar a movernos, al igual que el Señor, que no tenia miedo a conmoverse ante el dolor de las personas.</p>
<p>“Tejer redes” fue un encuentro del Papa con la sociedad civil española. Escuchamos a artistas, deportistas, sindicalistas, empresarios, educadores, etc. Y el Papa respondía a todos, escuchaba a todos. Pudimos comprender bien cuál es la misión de la Iglesia en la sociedad: provocar que emerja todo lo bueno que cada uno lleva dentro. De este modo, las diferencias se superan y se puede ir construyendo un tejido social más fraterno y positivo. Fue una gran lección para todos.</p>
<p>La bendición de la torre de Jesucristo de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona podemos verla y vivirla desde puntos de vista diferentes, incluido el cultural o artístico. Pero a mí me gusta contemplar esa torre como lo que es: un precioso mensaje que nos recuerda quién es la luz del mundo, quién es el camino, la verdad y la vida. Alzar la mirada a Cristo nos ayuda y da un sentido renovado a nuestra vida.</p>
<p>Damos gracias a Dios por los días vividos con el Papa. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: La alegría cristiana-1</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-padre-pedro-la-alegria-cristiana-1</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 14:35:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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<p>Os escribo esta carta semanal porque estoy convencido de que la alegría es una de las claves más importantes de la fe, de la vida cristiana. Os cuento de dónde viene mi reflexión: celebramos en la catedral de Huesca la ordenación sacerdotal de un joven diácono de las diócesis, D. Marcos. Todos los participantes en la celebración estarán profundamente alegres, dando gracias a Dios por lo vivido: los sacerdotes, el nuevo sacerdote, su familia, los jóvenes, los miembros de las diversas comunidades que el nuevo cura acompañará en su ministerio, todas las personas que participarán de la Eucaristía. La alegría será enorme y contagiosa, profundamente compartida.</p>
<p>Me viene a la mente la narración del primer encuentro de Jesús resucitado con sus discípulos. Cuando Jesús se hace presente, ellos <em>“se llenaron de alegría”</em> (<em>Jn 20, 20</em>). No se dice que se alegraron, sino que se llenaron de alegría. Se trata de una experiencia de plenitud. La alegría es un testimonio que todos los cristianos somos llamados a dar, a ofrecer, a regalar. Es la alegría del que se sabe lleno de Dios, del que se siente salvado, del que ha encontrado respuestas a sus preguntas, del que sabe quién es el camino, la verdad y la vida. La fe cristiana es alegre.</p>
<p><em>“Una alegría que nada ni nadie nos puede quitar”</em>. Así define Jesús, en el Evangelio de Juan, la alegría cristiana. Es una definición extraordinaria. En los capítulos 15 y 16 del Evangelio de Juan, Jesús habla a sus discípulos de los aspectos más profundos de la fe que propone y ha venido a enseñar. Les deja claro que sólo lo podrán entender si el Espíritu se lo concede, y les insiste en que, si lo comprenden y lo viven, su alegría será completa (<em>Jn 15, 7</em>) y tan fuerte y consistente que nadie se la podrá arrebatar (<em>Jn 16, 22</em>).</p>
<p>Las dos características que Jesús resalta de la alegría cristiana son muy claras: completa e inquebrantable. ¿Qué alegría es esta, tan extraordinaria, que nada ni nadie nos la puede arrebatar? Nos cuesta comprender su significado, porque nuestra pequeña experiencia está llena de alegrías efímeras o frágiles, incluso también de alegrías auténticas y buenas, pero que con el paso del tiempo van quedándose en buenos recuerdos o quizá en valiosos puntos de referencia. Pero todos sabemos que nuestra vida necesita de algo más.</p>
<p>La alegría cristiana no procede esencialmente de que las cosas nos vayan bien, sino de que Dios nos ama absolutamente y nos llama a una vida de plenitud y de entrega. Esta es la experiencia que necesitamos vivir. Esta es la experiencia que las personas necesitan de nosotros. Todo lo demás es bueno y valioso, pero la fuente de nuestra alegría no procede de nosotros mismos, sino de Dios y del don de la fe. Y cuando esto se nos olvida, dejamos de vivir -y de ofrecer- lo mejor que tenemos.</p>
<p>Es cierto que también en nuestra vida hay a veces tristeza y oscuridad. Pero ninguna experiencia personal de dificultad que tú puedas tener es capaz de quitarte la alegría profunda de ser cristiano, si esta alegría está basada en lo esencial: no en los éxitos, sino en el amor; el amor que Dios te tiene y el que compartes con las personas que Dios pone en tu camino. Seguiré escribiéndoos sobre esto.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: Ayuda a la Iglesia Necesitada</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-ayuda-a-la-iglesia-necesitada</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 10:15:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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<p>La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada está presentando en todas las diócesis españolas el informe sobre Libertad Religiosa elaborado en el año 2025. Es un informe formidable, que nos ayuda a comprender la vida de la Iglesia en el mundo, y el desarrollo (o más bien el deterioro) de la libertad religiosa, de todas las religiones, en nuestro mundo. El informe ya se presentó en Huesca, y pronto se presentará en Jaca. Es bueno que consultéis la web de esta fundación (www.ayudaalaiglesianecesitada.org) para conocer mejor su apasionante tarea.</p>
<p>Sabemos que vivir la fe en Jesús, anunciar la propuesta del Evangelio, luchar por acercar el Reino de Dios, siempre ha sido un gran desafío. El mundo se defiende de muchas maneras ante la propuesta de Jesús. Así fue desde el principio. La Iglesia debe luchar por poder llevar adelante su misión con libertad y paz. Siempre lo hemos hecho, y lo seguiremos haciendo.</p>
<p>Luchar por este derecho tan fundamental es esencial al Evangelio, porque es luchar por la persona humana, por su dignidad, por su más profunda libertad. Los cristianos lo hacemos no para defender a la Iglesia, sino para defender a las personas en toda su integridad, también en lo que llevan en lo más profundo de su alma: su amor por Dios, un amor que nunca puede ir en contra de la vida de ninguna persona.</p>
<p>Conocer este informe, interesarnos por la situación de la libertad religiosa en el mundo, nos va a ayudar a comprender mejor la realidad que vivimos, muchas veces teñida de dolor, de sinsentido, de muerte, de persecución. Necesitamos “alzar la mirada” ante todo lo que estamos viviendo y sufriendo, para poder vivir con verdad la preciosa bienaventuranza propuesta por el Señor: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la Justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.</p>
<p>¿Cómo podemos colaborar con AYUDA A LA IGLESIA NECESITADA? De muchas maneras. Sólo os compartiré cuatro.</p>
<p>1. Orando por la fundación y por su misión, orando por las personas que trabajan por la libertad religiosa, orando por los cristianos perseguidos. El fruto de la oración es el cambio de nuestro corazón. Orando por una causa justa nos hacemos corresponsables con esa causa. Oremos.</p>
<p>2. Ayudando a la Fundación en la medida de nuestras posibilidades. Toda ayuda, toda colaboración, toda contribución, impulsa nuestro trabajo.</p>
<p>3. Favoreciendo la toma de conciencia de la realidad que vivimos. Debemos “abrir nuestras ventanas” para mirar un poco más allá de nuestro pequeño mundo. Hay un MANIFIESTO por la LIBERTAD RELIGIOSA que podemos firmar y apoyar.</p>
<p>4. Pensar en que nuestra diócesis puede y debe abrirse a la dinámica misionera. Ninguna Iglesia es tan pobre y pequeña que no pueda hacer nada por otras más débiles y necesitadas.</p>
<p>Os animo a conocer más de cerca el trabajo de esta fundación. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: Os enviaré el Espíritu</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-os-enviare-el-espiritu</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 May 2026 14:25:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[El pasado 24 de mayo celebramos la solemnidad de Pentecostés. A mí me gusta escribir sobre este precioso misterio después de haberlo celebrado, porque creo que es muy importante que entendamos y vivamos que el Espíritu Santo no llega un día, sino que está presente en nuestra vida, en cada momento, y que nuestro reto [&#8230;]]]></description>
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<p>El pasado 24 de mayo celebramos la solemnidad de Pentecostés. A mí me gusta escribir sobre este precioso misterio después de haberlo celebrado, porque creo que es muy importante que entendamos y vivamos que el Espíritu Santo no llega un día, sino que está presente en nuestra vida, en cada momento, y que nuestro reto es mantenernos siempre atentos a sus inspiraciones. Sólo así podemos vivir nuestra fe, porque nosotros solos, sin la fuerza del Espíritu, no podemos. El tiempo ordinario, que comienza después de Pentecostés, o es tiempo del Espíritu o no es nada.</p>
<p>Ya sabéis que nuestra teología y nuestra tradición nos presentan siete dones del Espíritu Santo: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Son siete dones bellos, valiosos, necesarios, consolidados en la espiritualidad cristiana. Pero no son los únicos dones que recibimos y que necesitamos. Me gustaría presentaros otros dones que necesitamos suplicar para poder avanzar y caminar como una diócesis abierta a las inspiraciones del Espíritu. Quiero presentaros tres: el don de la profecía, el don del discernimiento y el don de la docilidad a sus inspiraciones.</p>
<p>La profecía no es “adivinar el futuro”, sino es anunciar, en el nombre de Dios, aquello que debe ser anunciado para el impulso del Reino de Dios. Nuestra Iglesia, nuestra diócesis, nuestras comunidades, necesitan suplicar y vivir el don de la profecía. Nos ayudará mucho reconocer los pequeños signos proféticos que van apareciendo entre nosotros y que nos iluminan el camino. Cito algún ejemplo: el signo de la acogida del que nos necesita; el signo del impulso de la corresponsabilidad en la vida eclesial; el signo de la ministerialidad; el signo de la cercanía a los pobres; el signo del cuidado de la vida de oración; el signo de la comunión entre diferentes. Los signos que emergen deben ser contemplados y agradecidos. Nos ayudan a entender el horizonte.</p>
<p>El don del discernimiento es cada vez más necesario, pero no debemos caer en la tentación de simplificarlo. Discernir es una apasionante tarea que podemos y debemos vivir personalmente, pero también en comunidad, en grupo. Quizá lo que más nos va a ayudar es tener en cuenta que para tomar decisiones abiertos al Espíritu, lo esencial es hacerlo en dinámica de oración, de escucha fraterna y de fidelidad a los valores del Evangelio. Cuando estas tres cosas están presentes, podemos pensar en discernir. Si no lo están, haremos otra cosa diferente.</p>
<p>El tercer don del Espíritu es el de la docilidad al propio Espíritu. Ser dóciles para no atrincherarnos en nuestras tradiciones, normas o modos de funcionar; dóciles para entender la novedad, para no caer en la rigidez, para olvidarnos de pensar sólo en nosotros mismos. Dóciles para crecer en humildad. Dóciles para evitar caer en el peligroso dinamismo del “siempre se ha hecho así”.</p>
<p>Supliquemos al Señor estos tres dones, para que el Tiempo Ordinario que vivimos sea, también, tiempo del Espíritu.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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