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	<title>Diócesis de Huesca</title>
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	<description>Web de la diócesis de Huesca</description>
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	<title>Diócesis de Huesca</title>
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		<title>Carta del padre Pedro: La alegría cristiana-2</title>
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		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Jul 2026 20:44:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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<p>Continúo escribiendo sobre la alegría de la fe, porque creo que es uno de los puntos sobre los que necesitamos reflexionar más. Hay un texto evangélico muy sugerente, narrado por San Lucas (<em>Lc 10, 20</em>). En esta narración, los discípulos que Jesús ha enviado de dos en dos regresan contentos, narrando lo que podríamos llamar “sus éxitos pastorales”. El Señor comprende y acepta esta alegría, pero les dice algo extraordinario:<em> “alegraos más bien de que vuestros nombres están escritos en el cielo”.</em></p>
<p>Esta experiencia puede ser también la nuestra. Es cierto que podemos presentar ante el Señor tantas cosas buenas que hemos podido hacer, tantos pasos de vida que hemos podido dar en nuestra vida, en nuestras familias, en el trabajo, en la parroquia, en mi apostolado, etc. Pero el Señor nos responderá como a sus discípulos: “Está bien que os alegréis por esas cosas, pero, sobre todo, alegraos de que vuestros nombres están escritos en el cielo”.</p>
<p>¿Qué significa esto? Esencialmente, una cosa: la vida que podamos crear no será en primer lugar el fruto de nuestro trabajo, de nuestras opciones o de nuestros aciertos, sino, sobre todo, del amor de Dios que nos transforma y nos hace capaces de vivir. Y si esto lo vivimos, si nuestra fe es capaz de iluminar nuestra vida y nuestra vocación, entonces lo que hagamos de bueno producirá vida.</p>
<p>Quizá por eso una de las más claras expresiones de la fe es la alegría. La alegría está presente junto a los anuncios más decisivos del amor de Dios: la alegría del nacimiento del Salvador (<em>Lc 2, 10</em>) o la alegría de la resurrección del Señor (<em>Jn 20, 20</em>). El padre de la parábola habla de alegría a su hijo mayor, desconcertado por la fiesta de acogida de su hermano menor; la alegría es la palabra utilizada por el Señor cuando explica la parábola de la oveja perdida; la ciudad en la que se predica el Reino se llena de alegría (<em>Hch 8,8</em>).</p>
<p>Necesitamos vivir y experimentar esta alegría. La profunda, la que cambia el corazón. Sólo si estamos auténticamente alegres podemos ser testigos creíbles del amor de Dios. Sólo así podremos entender que ser cristiano significa ser una persona de esperanza.</p>
<p>Os comparto una sencilla experiencia que nos puede iluminar. La viví hace poco en una parroquia de uno de los pueblos de nuestras diócesis. Las personas que estaban en la Misa eran mayores, y algunas bastante ancianas. En un momento de la celebración, el coro entonó un canto que todos seguimos con devoción Decía así: <em>“Gracias quiero darte por amarme; gracias quiero darte yo a ti Señor. Hoy soy feliz porque te conocí, gracias por amarme a mí también. Yo quiero ser, Señor amado, como el barro en manos del alfarero; toma mi vida, hazla de nuevo: yo quiero ser un vaso nuevo”.</em></p>
<p>Yo les contemplaba mientras cantaban <em>“toma mi vida, hazla de nuevo: yo quiero ser un vaso nuevo”.</em> Estuve mucho tiempo después pensando en esta escena. ¿Qué significa para un anciano de 85 o de 90 años orar pidiendo al Señor que le ayude a <em>“ser un vaso nuevo”</em> y que <em>“tome su vida y la haga de nuevo”</em>? Todavía me impresiona esta preciosa escena plena de amor al Señor, plena de fe y de confianza en la infinita misericordia de Dios. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: De pilas, baterías y dinamos</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-de-pilas-baterias-y-dinamos</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Jun 2026 15:35:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[En una de las últimas “Hojas semanales” desde las que compartimos la vida de nuestras Iglesias diocesanas leí un precioso artículo con los comentarios y experiencias de algunos de los jóvenes que participaron en la Vigilia de Oración con el Papa León XIV que tuvo lugar en Madrid el pasado sábado 6 de junio. Uno [&#8230;]]]></description>
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<p>En una de las últimas “Hojas semanales” desde las que compartimos la vida de nuestras Iglesias diocesanas leí un precioso artículo con los comentarios y experiencias de algunos de los jóvenes que participaron en la Vigilia de Oración con el Papa León XIV que tuvo lugar en Madrid el pasado sábado 6 de junio. Uno de los jóvenes compartió su experiencia en una frase formidable: <strong><em>“volvemos con las pilas cargadas para transmitir lo vivido”</em></strong>.</p>
<p>Quisiera reflexionar sobre esta frase, y hacer una propuesta a nuestros jóvenes. Efectivamente, todos volvimos con las pilas cargadas, y las cargamos no para quedarnos la experiencia en nuestro corazón, sino para transmitirla y compartirla. Por eso, quiero proponer a los jóvenes que, además de pilas, usen dínamos. Por eso he titulado esta carta de un modo un tanto “extraño”: pilas, baterías y dinamos.</p>
<p>Me explico. Como sabéis, las baterías producen energía y se gastan si no se usan; las pilas producen energía y la conservan si no se usan, pero un dinamo produce la energía si pedaleas. Es nuestro movimiento el que las carga y el que produce energía. Esto es lo que necesitamos los cristianos: funcionar como un dinamo, que produce corriente continua si pedaleamos, si estamos trabajando. No es una energía que gastamos, sino una energía que producimos.</p>
<p>¿Cómo podemos hacer funcionar el dínamo? La respuesta es clara, queridos hermanos jóvenes que habéis cargado las pilas durante la visita del Papa: <strong><em>pedaleando.</em></strong> Cuidando vuestra fe; compartiendo la vida y la fe en vuestro grupo; buscando formación; ayudando a los demás; construyendo parroquia; buscando vuestra vocación; tomando decisiones valientes; entrando a fondo en vuestra alma para descubrir el querer de Dios; buscando vivir acompañados, para poder crecer desde lo mejor que tenéis; orando con fidelidad, tratando de abrir tu alma a Dios… ¡Ánimo en el camino!</p>
<p>El secreto de la vida cristiana está en el día a día. Cada día con amor, con dedicación, con autenticidad. La fidelidad no es algo que se guarda en la nevera, sino que crece con la vida. La única fidelidad cristiana es la fidelidad creciente, porque es la que no se gasta ni se oxida.</p>
<p>La visita del Papa, sus discursos, sus palabras, sus gestos, sus actitudes, nos han evangelizado a todos. Sigamos pedaleando, hermanos. Con ánimo y esperanza. ¡Alcemos la mirada! Me gustó el modo en el que los canarios cambiaron el lema de la visita: de “alza la mirada” a “alza la mirada y acoge”. Nuevamente, ¡ánimo en el camino!</p>
<p>Damos gracias a Dios por los días vividos con el Papa. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: Alza la mirada</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-alza-la-mirada</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Jun 2026 18:48:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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<p>Os escribo esta breve carta al término de la visita del Papa León XIV a España. Ha sido una semana extraordinaria. He podido acompañar al Papa en Madrid, Barcelona y Canarias, y puedo deciros algo que expresa muy claramente lo que siento: vengo impactado. Todo lo que hemos vivido me ha fortalecido en la fe y en mi misión. Doy gracias a Dios por estos días tan bendecidos.</p>
<p>Pero tengo que deciros que no sólo me ha impactado el Papa, sino la gente, el santo pueblo fiel de Dios, como decía el Papa Francisco. La alegría en las calles, la acogida a la persona del Papa y su mensaje, la devoción y oración, la escucha atenta, los testimonios personales que fueron presentados al Papa en los diversos actos, los discursos y, sobre todo, la entrega generosa del Papa para con todos, sin reservarse ni un momento para sí mismo. Ha sido una semana de profundo testimonio evangélico.</p>
<p>Tendremos tiempo de reflexionar sobre todo lo vivido en esta semana con el Papa. Por el momento, sólo quiero compartir con vosotros tres momentos que me han impactado especialmente y que vale la pena subrayar. Lo sintetizo en tres palabras: Arguineguín, Tejer Redes y la torre de Jesucristo.</p>
<p>Arguineguín es un puerto de Gran Canaria, donde se vive de manera profundamente real el reto de la inmigración. Pudimos compartir palabras y sentimientos de dolor, de acogida, de compasión. Escuchar el testimonio de un hombre que ha contribuido a salvar más de 20.000 vidas en el mar, o el de una mujer que ha sufrido la explotación y la trata de personas, nos conmovieron profundamente. Escuchar al Papa decir que la Iglesia no puede ser indiferente nos compromete a todos. Mientras entendamos la inmigración sólo como un “tema” y no como una realidad de personas concretas; mientras no nos acerquemos a la realidad de las personas y su lucha por vivir, no avanzaremos. Sentirnos conmovidos nos va a ayudar a movernos, al igual que el Señor, que no tenia miedo a conmoverse ante el dolor de las personas.</p>
<p>“Tejer redes” fue un encuentro del Papa con la sociedad civil española. Escuchamos a artistas, deportistas, sindicalistas, empresarios, educadores, etc. Y el Papa respondía a todos, escuchaba a todos. Pudimos comprender bien cuál es la misión de la Iglesia en la sociedad: provocar que emerja todo lo bueno que cada uno lleva dentro. De este modo, las diferencias se superan y se puede ir construyendo un tejido social más fraterno y positivo. Fue una gran lección para todos.</p>
<p>La bendición de la torre de Jesucristo de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona podemos verla y vivirla desde puntos de vista diferentes, incluido el cultural o artístico. Pero a mí me gusta contemplar esa torre como lo que es: un precioso mensaje que nos recuerda quién es la luz del mundo, quién es el camino, la verdad y la vida. Alzar la mirada a Cristo nos ayuda y da un sentido renovado a nuestra vida.</p>
<p>Damos gracias a Dios por los días vividos con el Papa. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: La alegría cristiana-1</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-padre-pedro-la-alegria-cristiana-1</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 14:35:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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<p>Os escribo esta carta semanal porque estoy convencido de que la alegría es una de las claves más importantes de la fe, de la vida cristiana. Os cuento de dónde viene mi reflexión: celebramos en la catedral de Huesca la ordenación sacerdotal de un joven diácono de las diócesis, D. Marcos. Todos los participantes en la celebración estarán profundamente alegres, dando gracias a Dios por lo vivido: los sacerdotes, el nuevo sacerdote, su familia, los jóvenes, los miembros de las diversas comunidades que el nuevo cura acompañará en su ministerio, todas las personas que participarán de la Eucaristía. La alegría será enorme y contagiosa, profundamente compartida.</p>
<p>Me viene a la mente la narración del primer encuentro de Jesús resucitado con sus discípulos. Cuando Jesús se hace presente, ellos <em>“se llenaron de alegría”</em> (<em>Jn 20, 20</em>). No se dice que se alegraron, sino que se llenaron de alegría. Se trata de una experiencia de plenitud. La alegría es un testimonio que todos los cristianos somos llamados a dar, a ofrecer, a regalar. Es la alegría del que se sabe lleno de Dios, del que se siente salvado, del que ha encontrado respuestas a sus preguntas, del que sabe quién es el camino, la verdad y la vida. La fe cristiana es alegre.</p>
<p><em>“Una alegría que nada ni nadie nos puede quitar”</em>. Así define Jesús, en el Evangelio de Juan, la alegría cristiana. Es una definición extraordinaria. En los capítulos 15 y 16 del Evangelio de Juan, Jesús habla a sus discípulos de los aspectos más profundos de la fe que propone y ha venido a enseñar. Les deja claro que sólo lo podrán entender si el Espíritu se lo concede, y les insiste en que, si lo comprenden y lo viven, su alegría será completa (<em>Jn 15, 7</em>) y tan fuerte y consistente que nadie se la podrá arrebatar (<em>Jn 16, 22</em>).</p>
<p>Las dos características que Jesús resalta de la alegría cristiana son muy claras: completa e inquebrantable. ¿Qué alegría es esta, tan extraordinaria, que nada ni nadie nos la puede arrebatar? Nos cuesta comprender su significado, porque nuestra pequeña experiencia está llena de alegrías efímeras o frágiles, incluso también de alegrías auténticas y buenas, pero que con el paso del tiempo van quedándose en buenos recuerdos o quizá en valiosos puntos de referencia. Pero todos sabemos que nuestra vida necesita de algo más.</p>
<p>La alegría cristiana no procede esencialmente de que las cosas nos vayan bien, sino de que Dios nos ama absolutamente y nos llama a una vida de plenitud y de entrega. Esta es la experiencia que necesitamos vivir. Esta es la experiencia que las personas necesitan de nosotros. Todo lo demás es bueno y valioso, pero la fuente de nuestra alegría no procede de nosotros mismos, sino de Dios y del don de la fe. Y cuando esto se nos olvida, dejamos de vivir -y de ofrecer- lo mejor que tenemos.</p>
<p>Es cierto que también en nuestra vida hay a veces tristeza y oscuridad. Pero ninguna experiencia personal de dificultad que tú puedas tener es capaz de quitarte la alegría profunda de ser cristiano, si esta alegría está basada en lo esencial: no en los éxitos, sino en el amor; el amor que Dios te tiene y el que compartes con las personas que Dios pone en tu camino. Seguiré escribiéndoos sobre esto.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: Ayuda a la Iglesia Necesitada</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-ayuda-a-la-iglesia-necesitada</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 10:15:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada está presentando en todas las diócesis españolas el informe sobre Libertad Religiosa elaborado en el año 2025. Es un informe formidable, que nos ayuda a comprender la vida de la Iglesia en el mundo, y el desarrollo (o más bien el deterioro) de la libertad religiosa, de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<audio class="wp-audio-shortcode" id="audio-6737-3" preload="none" style="width: 100%;" controls="controls"><source type="audio/mpeg" src="https://diocesisdehuesca.org/wp-content/uploads/2026/06/carta_obispo_2026_06_07.mp3?_=3" /><a href="https://diocesisdehuesca.org/wp-content/uploads/2026/06/carta_obispo_2026_06_07.mp3">https://diocesisdehuesca.org/wp-content/uploads/2026/06/carta_obispo_2026_06_07.mp3</a></audio>
<p>La fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada está presentando en todas las diócesis españolas el informe sobre Libertad Religiosa elaborado en el año 2025. Es un informe formidable, que nos ayuda a comprender la vida de la Iglesia en el mundo, y el desarrollo (o más bien el deterioro) de la libertad religiosa, de todas las religiones, en nuestro mundo. El informe ya se presentó en Huesca, y pronto se presentará en Jaca. Es bueno que consultéis la web de esta fundación (www.ayudaalaiglesianecesitada.org) para conocer mejor su apasionante tarea.</p>
<p>Sabemos que vivir la fe en Jesús, anunciar la propuesta del Evangelio, luchar por acercar el Reino de Dios, siempre ha sido un gran desafío. El mundo se defiende de muchas maneras ante la propuesta de Jesús. Así fue desde el principio. La Iglesia debe luchar por poder llevar adelante su misión con libertad y paz. Siempre lo hemos hecho, y lo seguiremos haciendo.</p>
<p>Luchar por este derecho tan fundamental es esencial al Evangelio, porque es luchar por la persona humana, por su dignidad, por su más profunda libertad. Los cristianos lo hacemos no para defender a la Iglesia, sino para defender a las personas en toda su integridad, también en lo que llevan en lo más profundo de su alma: su amor por Dios, un amor que nunca puede ir en contra de la vida de ninguna persona.</p>
<p>Conocer este informe, interesarnos por la situación de la libertad religiosa en el mundo, nos va a ayudar a comprender mejor la realidad que vivimos, muchas veces teñida de dolor, de sinsentido, de muerte, de persecución. Necesitamos “alzar la mirada” ante todo lo que estamos viviendo y sufriendo, para poder vivir con verdad la preciosa bienaventuranza propuesta por el Señor: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la Justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.</p>
<p>¿Cómo podemos colaborar con AYUDA A LA IGLESIA NECESITADA? De muchas maneras. Sólo os compartiré cuatro.</p>
<p>1. Orando por la fundación y por su misión, orando por las personas que trabajan por la libertad religiosa, orando por los cristianos perseguidos. El fruto de la oración es el cambio de nuestro corazón. Orando por una causa justa nos hacemos corresponsables con esa causa. Oremos.</p>
<p>2. Ayudando a la Fundación en la medida de nuestras posibilidades. Toda ayuda, toda colaboración, toda contribución, impulsa nuestro trabajo.</p>
<p>3. Favoreciendo la toma de conciencia de la realidad que vivimos. Debemos “abrir nuestras ventanas” para mirar un poco más allá de nuestro pequeño mundo. Hay un MANIFIESTO por la LIBERTAD RELIGIOSA que podemos firmar y apoyar.</p>
<p>4. Pensar en que nuestra diócesis puede y debe abrirse a la dinámica misionera. Ninguna Iglesia es tan pobre y pequeña que no pueda hacer nada por otras más débiles y necesitadas.</p>
<p>Os animo a conocer más de cerca el trabajo de esta fundación. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: Os enviaré el Espíritu</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-os-enviare-el-espiritu</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 May 2026 14:25:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[El pasado 24 de mayo celebramos la solemnidad de Pentecostés. A mí me gusta escribir sobre este precioso misterio después de haberlo celebrado, porque creo que es muy importante que entendamos y vivamos que el Espíritu Santo no llega un día, sino que está presente en nuestra vida, en cada momento, y que nuestro reto [&#8230;]]]></description>
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<p>El pasado 24 de mayo celebramos la solemnidad de Pentecostés. A mí me gusta escribir sobre este precioso misterio después de haberlo celebrado, porque creo que es muy importante que entendamos y vivamos que el Espíritu Santo no llega un día, sino que está presente en nuestra vida, en cada momento, y que nuestro reto es mantenernos siempre atentos a sus inspiraciones. Sólo así podemos vivir nuestra fe, porque nosotros solos, sin la fuerza del Espíritu, no podemos. El tiempo ordinario, que comienza después de Pentecostés, o es tiempo del Espíritu o no es nada.</p>
<p>Ya sabéis que nuestra teología y nuestra tradición nos presentan siete dones del Espíritu Santo: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Son siete dones bellos, valiosos, necesarios, consolidados en la espiritualidad cristiana. Pero no son los únicos dones que recibimos y que necesitamos. Me gustaría presentaros otros dones que necesitamos suplicar para poder avanzar y caminar como una diócesis abierta a las inspiraciones del Espíritu. Quiero presentaros tres: el don de la profecía, el don del discernimiento y el don de la docilidad a sus inspiraciones.</p>
<p>La profecía no es “adivinar el futuro”, sino es anunciar, en el nombre de Dios, aquello que debe ser anunciado para el impulso del Reino de Dios. Nuestra Iglesia, nuestra diócesis, nuestras comunidades, necesitan suplicar y vivir el don de la profecía. Nos ayudará mucho reconocer los pequeños signos proféticos que van apareciendo entre nosotros y que nos iluminan el camino. Cito algún ejemplo: el signo de la acogida del que nos necesita; el signo del impulso de la corresponsabilidad en la vida eclesial; el signo de la ministerialidad; el signo de la cercanía a los pobres; el signo del cuidado de la vida de oración; el signo de la comunión entre diferentes. Los signos que emergen deben ser contemplados y agradecidos. Nos ayudan a entender el horizonte.</p>
<p>El don del discernimiento es cada vez más necesario, pero no debemos caer en la tentación de simplificarlo. Discernir es una apasionante tarea que podemos y debemos vivir personalmente, pero también en comunidad, en grupo. Quizá lo que más nos va a ayudar es tener en cuenta que para tomar decisiones abiertos al Espíritu, lo esencial es hacerlo en dinámica de oración, de escucha fraterna y de fidelidad a los valores del Evangelio. Cuando estas tres cosas están presentes, podemos pensar en discernir. Si no lo están, haremos otra cosa diferente.</p>
<p>El tercer don del Espíritu es el de la docilidad al propio Espíritu. Ser dóciles para no atrincherarnos en nuestras tradiciones, normas o modos de funcionar; dóciles para entender la novedad, para no caer en la rigidez, para olvidarnos de pensar sólo en nosotros mismos. Dóciles para crecer en humildad. Dóciles para evitar caer en el peligroso dinamismo del “siempre se ha hecho así”.</p>
<p>Supliquemos al Señor estos tres dones, para que el Tiempo Ordinario que vivimos sea, también, tiempo del Espíritu.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: Salió el sembrador a sembrar</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-salio-el-sembrador-a-sembrar</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 May 2026 17:58:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[El 15 de mayo celebramos el día del Mundo Rural, en la festividad de San Isidro. La verdad es que yo conozco muy poco del mundo rural, porque he vivido siempre en ambiente urbano, toda mi vida. Por eso, cuando fui enviado a Huesca y Jaca, a un contexto socialmente rural, pensé que tenía que [&#8230;]]]></description>
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<a href='https://diocesisdehuesca.org/wp-content/uploads/2026/05/carta_obispo_2026_05_24.mp3'>carta_obispo_2026_05_24</a>

<p>El 15 de mayo celebramos el día del Mundo Rural, en la festividad de San Isidro. La verdad es que yo conozco muy poco del mundo rural, porque he vivido siempre en ambiente urbano, toda mi vida. Por eso, cuando fui enviado a Huesca y Jaca, a un contexto socialmente rural, pensé que tenía que ir conociendo poco a poco el nuevo ambiente en el que estaba llamado a vivir, y que me tenía que preparar bien, también espiritualmente. Hoy escribo sobre eso, sobre un pequeño trabajo espiritual que voy haciendo; más adelante, cuando vaya conociendo la realidad, trataré de compartir más reflexiones con vosotros.</p>
<p>Decidí reflexionar y meditar sobre las parábolas de las semillas, tan utilizadas por Jesús. Están en el capítulo 4 del Evangelio de Marcos. La más conocida es la llamada “parábola del sembrador”, pero hay otras dos: la de la semilla que crece por sí misma, y la de la semilla de mostaza. He aprendido mucho de estas parábolas. Os comparto algo de lo que he pensado.</p>
<p>La primera de ellas, la del sembrador (Mc 4, 1-9), habla de cuatro tipos de siembra. Sólo uno da frutos; las semillas que caen en los otros tres terrenos se agostan. Me hace pensar mucho esta narración, porque nos ayuda a comprender que, en nuestra vida y en nuestra sociedad, el bien y el mal coexisten. Esa es nuestra realidad, y es bueno ser consciente de ello. Pero la clave está en apostar por los frutos, que son los que pueden cambiar las cosas. Debemos apostar por la formación, la solidaridad, la justicia, la presencia servidora de la Iglesia, el trabajo entregado, la cercanía a los jóvenes, la creación de comunidades, la acogida, etc. Estas son las semillas que dan fruto, unas treinta, otras sesenta, otras cien. El que tenga oídos para oír, que oiga.</p>
<p>La segunda es la parábola de la semilla que crece por sí misma (Mc 4, 26-29). Es muy bello lo que aprendemos de esta parábola, que es un canto a la paciencia y una propuesta clara de renunciar al control del desarrollo de la semilla. Ella crecerá. La fuerza del Evangelio es más grande que nuestras normas y nuestras tradiciones, porque el Espíritu lo es de libertad, de impulso del Reino. Esto nos ayuda mucho a crecer en humildad y en confianza. Podemos -y debemos- sacar conclusiones.</p>
<p>Y la tercera es preciosa (Mc 4, 30-32). Es la parábola del grano de mostaza, que nos recuerda algo formidable: el contraste entre los inicios y el final. Una pequeña semilla, la más pequeña, se transforma en un árbol que da cobijo a todos.<br />
No olvidéis que estas parábolas son narradas por Jesús como respuesta a una pregunta concreta: “¿con qué podemos comparar el Reino de Dios?”. El Reino es misterioso. Crece entre tensiones y dificultades, crece por su propio e inexorable dinamismo, crece sorprendiéndonos por el valor de lo pequeño. Pero necesita sembradores. Y esta es nuestra misión, como cristianos. Sembremos con todas las personas que tengan semillas buenas en sus manos; así caminaremos hacia un Reino del que somos mensajeros y que podemos, poco a poco, ir acercando a nuestra realidad.</p>
<p>No os desaniméis por las dificultades o por las cosas que no van bien. El Espíritu alienta el Reino, en la dirección del plan de Dios. Tardará, pero llegará. Trabajemos por ello.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: Yo estaré con vosotros todos los días</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-yo-estare-con-vosotros-todos-los-dias</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 May 2026 19:12:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor. Como decimos en el Credo, “subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre”. La ascensión del Señor es central en nuestra fe. El mismo Jesús que compartió nuestra vida y nuestra condición, que fue crucificado y resucitó abriendo para todos nosotros las puertas [&#8230;]]]></description>
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<p>Celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor. Como decimos en el Credo, <em>“subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre”</em>. La ascensión del Señor es central en nuestra fe. El mismo Jesús que compartió nuestra vida y nuestra condición, que fue crucificado y resucitó abriendo para todos nosotros las puertas de la Vida, reina eternamente con el Padre y el Espíritu Santo. Esta es nuestra fe.</p>
<p>No es fácil describir con nuestras limitadas palabras algo tan profundo como la ascensión del Señor. Nos queda la imagen de un “ascenso físico a los cielos, unas semanas después de la resurrección”, provocada por la narración de Lucas en los Hechos de los Apóstoles. Lucas elige una narración simbólica para explicar la más profunda verdad de nuestra fe: Cristo ha resucitado y está en su plenitud en presencia del Padre y del Espíritu”. El “cielo” no es un lugar físico, sino la plenitud de Dios. Por eso, Jesús no le dice a María la Magdalena “subo al cielo”, sino “subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Jn 20, 17).</p>
<p>Jesús no se aleja de nosotros. Si así fuera, no diría san Lucas que los discípulos regresaron a Jerusalén rebosantes de alegría (Lc 24, 52). Todo lo contrario. Jesús está presente, como nuestro Dios y Señor, junto a nosotros, porque nuestra fe no está basada en un Dios lejano, sino en un Dios profundamente cercano y próximo a nuestra vida. Este es el sentido de la promesa del Señor que Mateo recoge al final de su Evangelio: <em>“Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin de los tiempos”.</em></p>
<p>Nos gusta, y nos ayuda, celebrar por separado las grandes verdades de nuestra fe: la resurrección del Señor, su ascensión al Padre y el envío del Espíritu Santo. Las tres reflejan el centro de nuestra fe: nosotros creemos en Cristo resucitado, presente en nuestra vida, que nos envía a la misión y que nos fortalece con el envío del Espíritu. Nunca estamos solos; Él camina con nosotros. Por eso las tres explicitan la Pascua, el tiempo pascual que estamos viviendo.</p>
<p>Hay tres aspectos que es bueno que recordemos en este día. Los tres sintetizan muy bien la vida cristiana que somos llamados a vivir y nos ayudan a celebrar la solemnidad de este día: Jesús nos envía, Jesús nos acompaña, y la señal de su presencia es la alegría y la pasión con la que vivimos nuestra fe.</p>
<p>Son tres aspectos que podemos y debemos cuidar en nuestra vida cotidiana. Sabernos enviados nos compromete y nos orienta: tenemos una misión. Sabernos acompañados no sólo nos consuela, sino que nos fortalece. La fe no impide nuestras dificultades, pero nos fortalece para saber vivirlas. Finalmente, vivir alegres, vivir con plenitud, no sólo nos hace creíbles, sino que nos permite mantener siempre la fidelidad a los dones que hemos recibido. Esta es nuestra fe, esta es la fe que celebramos especialmente en este día de la Ascensión.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: Bienvenido, Santo Padre</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-bienvenido-santo-padre</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 May 2026 18:37:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Como sabéis, sólo falta un mes para que el Papa León XIV esté entre nosotros, en España. Es cierto que “sólo” estará presente en cinco diócesis (Madrid, San Feliú de Llobregat, Barcelona, Canarias y San Cristóbal de la Laguna), pero todos sentimos y vivimos su presencia. Y la agradecemos profundamente. Os escribo esta carta porque [&#8230;]]]></description>
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<p>Como sabéis, sólo falta un mes para que el Papa León XIV esté entre nosotros, en España. Es cierto que “sólo” estará presente en cinco diócesis (Madrid, San Feliú de Llobregat, Barcelona, Canarias y San Cristóbal de la Laguna), pero todos sentimos y vivimos su presencia. Y la agradecemos profundamente.</p>
<p>Os escribo esta carta porque quiero invitaros a preparar bien la visita del Santo Padre. Viene a nosotros para conocernos de cerca y para fortalecernos en nuestra fe. Viene para anunciar el Evangelio y los valores del Reino de Dios. Viene para ofrecernos su mensaje de fraternidad, de esperanza, de confianza en la vida. Viene para hablarnos de Dios y para animarnos en nuestro camino de fe. Viene para bendecirnos y sostenernos, y eso es algo que todos necesitamos.</p>
<p>¿Y cómo podemos prepararnos para recibir al Papa? Os propongo tres caminos sencillos que podemos recorrer en estas semanas, tanto en el nivel personal como en el familiar y comunitario, en nuestras parroquias.</p>
<p>En primer lugar, orando por los frutos de la visita del Papa. Cuando uno ora, lo que hace es abrir su corazón en la dirección de aquello por lo que ora. Orar por la paz nos hace más sensibles a la construcción de la paz, y orar por los pobres nos ayuda a tener un corazón más generoso y solidario. Por eso, orar por los frutos de la visita del Papa nos ayuda a estar más atentos a lo que el Papa nos diga y nos proponga, de modo que nosotros mismos seamos parte de los frutos de la visita.</p>
<p>En segundo lugar, otra cosa que nos va a ayudar es estar atentos a las claves que el Papa está proponiendo a la Iglesia en este primer año de pontificado. Sabéis que el Papa fue elegido el 8 de mayo de 2025, y justo ahora se cumple su primer año. Ha sido un año intenso, en el que el Papa nos ha dejado claras bastantes de sus prioridades. Sólo cito algunas, para que las podamos pensar: su deseo de una Iglesia tan unida como misionera; su esfuerzo clarividente por la paz en el mundo, hablando en todo momento a favor de una paz desarmada y desarmante; su apuesta firme por la sinodalidad como camino eclesial; su compromiso por los pobres y necesitados, consolidado en su primera exhortación apostólica “Dilexi te” sobre la que pudimos reflexionar en profundidad en nuestras diócesis; su talante sencillo y humilde, que nos habla de un pastor atento y cercano, etc. Es bueno que tratemos de comprender lo que el Papa propone, para poder sintonizar con él.</p>
<p>En tercer lugar, os propongo que estemos muy atentos a todos lo que estamos ya viviendo en relación con la visita. Por ejemplo, es bueno consultar la web “conelpapa.es” en la que se irá publicando mucho material relacionado con la visita. Otra cosa que nos va a ayudar es conocer y pensar el lema de la visita “Alzad la mirada”. Como sabéis, es un lema inspirado en el texto evangélico de Jesús y la samaritana (Jn 4, 35), y da título al himno de la visita, que nos habla de Dios, de esperanza, de vida. Os deseo viváis con honda alegría la visita del Papa León XIV.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: El diaconado permanente</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-el-diaconado-permanente</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 May 2026 18:56:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Como sabéis, recientemente hemos instaurado el Diaconado permanente en las diócesis de Huesca y de Jaca. Es un ministerio eclesial importante, que contribuirá decisivamente, así lo espero, a la revitalización de nuestra acción pastoral. Este quinto domingo de Pascua escuchamos la narración de uno de los momentos más interesantes del camino recorrido por la comunidad [&#8230;]]]></description>
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<p>Como sabéis, recientemente hemos instaurado el Diaconado permanente en las diócesis de Huesca y de Jaca. Es un ministerio eclesial importante, que contribuirá decisivamente, así lo espero, a la revitalización de nuestra acción pastoral.</p>
<p>Este quinto domingo de Pascua escuchamos la narración de uno de los momentos más interesantes del camino recorrido por la comunidad cristiana en sus primeros años. Los apóstoles se hacen conscientes de que la misión de la comunidad, la atención de los diversos retos y desafíos que tienen planteados, no puede ser solamente tarea de ellos. Por eso eligen a siete personas e, imponiéndoles las manos, los constituyen diáconos al servicio de la comunidad. Es un paso formidable, que nos ayuda a comprender que la Iglesia siempre ha estado abierta a organizarse del modo que más convenga a su objetivo, que no es otro que el anuncio del Evangelio y la construcción del Reino de Dios.</p>
<p>Creo que el paso que hemos dado, que debe ir seguido de unos cuantos más, nos ayudará a ser una Iglesia más ministerial, más corresponsable y dispuesta para poder dar respuestas nuevas a situaciones nuevas. Os diré algunas cosas de este ministerio que acabamos de instaurar.</p>
<p>El diaconado es un ministerio ordenado. La mirada es profundamente ministerial, en respuesta a los retos y desafíos de la Iglesia. De un modo especial, el diaconado se orienta en tres dimensiones: la Palabra, la Liturgia y la Caridad.</p>
<p>El diaconado no es una opción de sustitución del presbítero, a causa del escaso número de sacerdotes. El diaconado es un ministerio en sí mismo, no una opción de suplencia. Nuestras diócesis apuestan por el diaconado permanente del mismo modo que optan por una pastoral vocacional hacia el ministerio sacerdotal o por una seria, clara y consistente promoción de los ministerios encomendados a las personas laicas.</p>
<p>La instauración del diaconado permanente se inscribe en el contexto del proceso sinodal que estamos viviendo en nuestra diócesis. Trabajamos por una Iglesia sinodal y misionera, en la que los diversos agentes pastorales puedan trabajar en equipo, al servicio de las Unidades Pastorales a las que sean asignados.</p>
<p>Los nuevos diáconos se integrarán en los Equipos de Pastoral de las diversas Unidades Pastorales, y desde ellos, impulsarán diversos aspectos importantes de nuestra acción pastoral. Igualmente, colaborarán con las diversas Delegaciones diocesanas.</p>
<p>Sabéis que el diaconado, por el momento, se encomienda a los varones. El diaconado no se orienta hacia el sacerdocio, sino hacia el ministerio. Las comisiones y grupos que estudian la posibilidad del diaconado femenino están diciendo que es un asunto que se debe seguir trabajando para poder verlo con mayor claridad y comunión. Este será, sin duda, uno de los temas más interesantes en los que seguir profundizando, con el fin de avanzar hacia una Iglesia más corresponsable y capaz de vida y misión.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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