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	<title>Diócesis de Huesca</title>
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	<description>Web de la diócesis de Huesca</description>
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	<title>Diócesis de Huesca</title>
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		<title>Carta del padre Pedro: Ética y Política</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-etica-y-politica</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 20:12:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
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<p>Sé que entro en un terreno “pedregoso” cuando escribo sobre la relación entre la Ética y la Política. Pero creo que la realidad en la que vivimos nos exige pensar sobre ello. He pedido a la Inteligencia Artificial que defina ambas cosas, Ética y Política. Y este es el resultado. Para la IA, la Ética <em>“es el estudio de la conducta humana, definiendo lo que es correcto e incorrecto, bueno o malo, y el «deber ser» de nuestras acciones. Analiza los principios y valores que guían las decisiones tanto individuales como colectivas”.</em></p>
<p>Igualmente, la IA define la Política como <em>“la actividad humana orientada a la toma de decisiones en grupo, la gestión del poder y la organización de la convivencia social. Su propósito es regular los conflictos, distribuir recursos y promover el bien común a través del diálogo, las leyes y las instituciones públicas”.</em></p>
<p>Como veis, una nos ayuda a mirar <em>“lo que debemos hacer”</em>, y la otra nos recuerda <em>“lo que hacemos”</em>. Es importante que prestemos siempre atención a estas dos dimensiones inseparables de nuestra vida humana y de nuestra organización social. Cuando se separan, nada funciona. Desgraciadamente, tenemos muchos ejemplos de las consecuencias de esta separación.</p>
<p>Cuando miramos los casos de corrupción que se dan en determinados sectores de la gestión política, o cuando somos conscientes de los errores -y en ocasiones de los delitos- cometidos en el seno de la Iglesia, o cuando nos dejamos llevar por posiciones que nos tratan de alejar de la necesaria solidaridad con los más desfavorecidos, entonces estamos olvidando que si separamos “el deber ser “ de “lo que en realidad hacemos”, el resultado es una dinámica destructiva que aleja todo horizonte de vida.</p>
<p>Y la solución no es decir <em>“que no pasa nada”</em> o que <em>“tú más”</em>. La única solución es tomar una decisión valiente: una sociedad justa o una Iglesia crecientemente fiel al Señor sólo se pueden construir si tratamos de hacer las cosas del modo en el que sabemos que las debemos hacer: colocando la justicia, la honradez, la generosidad y el valor de cada persona en el centro de todo, en el eje de nuestras decisiones.</p>
<p>En esto, la fe juega un papel formidable en quienes nos sentimos hijos de Dios. La fe en un Dios que es Padre nos ayuda a comprender que todos somos hermanos. La fe en un Dios que promete la Vida nos ayuda a crear vida. La fe en un Dios que nos ama nos ayuda a amar. La fe en un Dios que cuida del pobre y tiene una palabra de aliento para el abatido nos ayuda a sabernos situar en el lugar de quien sufre. La fe en un Dios que proclama su Reino y que propone un cielo nuevo y una tierra nueva reaviva nuestra esperanza en el trabajo cotidiano por una sociedad mejor y por una Iglesia más digna del Señor.</p>
<p>Este es nuestro reto. Vivámoslo con confianza. Pidamos al Señor el don de la conversión y el regalo de la esperanza.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: Ceuta</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-ceuta</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 13:56:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Tal vez os sorprenda que os escriba una carta titulada “Ceuta”. Y tal vez os sorprenda que me meta en este tema tan polémico y complejo. Pero lo hago desde la convicción de que es bueno ofrecer una palabra de Iglesia ante situaciones que nos afectan profundamente y que están en todas nuestras conversaciones, en [&#8230;]]]></description>
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<p>Tal vez os sorprenda que os escriba una carta titulada “Ceuta”. Y tal vez os sorprenda que me meta en este tema tan polémico y complejo. Pero lo hago desde la convicción de que es bueno ofrecer una palabra de Iglesia ante situaciones que nos afectan profundamente y que están en todas nuestras conversaciones, en todos los periódicos, en todos los debates.</p>
<p>Lo hago con profunda humildad, y sin ningún deseo ni de juzgar ni de dar lecciones a nadie. Lo que busco es compartir con vosotros mi reflexión a la luz de lo que estamos viendo, del enorme sufrimiento generado en la ciudad hermana de Ceuta, una ciudad que ha visto rota su convivencia y su ritmo de vida al tener, de repente, miles de inmigrantes en sus calles, muchos de ellos menores de edad. ¿Qué puede y debe decir la Iglesia? ¿Qué puede y debe hacer?</p>
<p>Lo primero que me viene a la mente y al corazón es que los cristianos nos sentimos cerca del que sufre. Estamos cerca del ciudadano ceutí que no entiende lo que pasa y que tiene miedo por sus hijos o por su familia; estamos cerca de las personas sin hogar y sin papeles que, quizá siendo víctimas de una manipulación, dieron el paso, junto a muchos miles más, de entrar en Ceuta, puede que buscando un horizonte de vida o quizá con otros objetivos menos claros; cerca de los servidores públicos que tratan de poner orden, muchas veces superados por la magnitud de la crisis. Esta cercanía es fuente de respuestas certeras, que llegarán.</p>
<p>La Iglesia tiene que pedir a las autoridades claridad en la explicación de lo que pasó y en la gestión de la solución, pero también tiene que ayudar a crear un clima de serenidad que ayude a que se pueda ir resolviendo el problema. No podemos ser espectadores pasivos de lo que ocurre, sino constructores de una sociedad más justa y solidaria. No queremos entrar al juego político, sino a la proclamación de la verdad y a la búsqueda de soluciones. Tenemos claro algo que es muy necesario: tratar de entender lo que sienten todos los que están sufriendo la situación, tratar de acompañar las situaciones, tratar de hacer lo que esté en nuestra mano, que sin duda es poco, por ayudar.</p>
<p>No estamos ante una “crisis migratoria” al uso. No emigran 80.000 personas a la vez, puestas de acuerdo; estamos ante otra realidad. Eso deberá ser aclarado por quien corresponda. Por eso, no podemos aceptar una simplificación interesada que diga, por ejemplo, que “la culpa de todo la tiene la inmigración” y que lo que tenemos que hacer es cerrar las puertas. El Papa León XIV nos habló claro, en sus discursos en Canarias, sobre la posición de la Iglesia ante el hecho de que hay personas que buscan otro horizonte en su vida y que deben ser tratadas como personas. Lo que ha pasado en Ceuta es otra cosa, sin duda. Pero no podemos aceptar que esta situación convierta a la persona inmigrante en delincuente o en invasor.</p>
<p>Ceuta es una preciosa realidad multirreligiosa, en la que siempre se ha dado una bella convivencia. Hemos de aprender mucho de la capacidad que tiene la fe religiosa en generar hermandad, cuando no es manipulada ni convertida en arma arrojadiza. Tenemos mucho que aprender de la crisis que se está viviendo. Oremos para que la paz social se mantenga y crezca, y para que los cuatro verbos que el Papa Francisco propuso para atender la realidad de la inmigración se mantengan vivos en nuestro país: acoger, proteger, promover e integrar.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: El Señor soberano es mi fuerza</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-el-senor-soberano-es-mi-fuerza</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 12 Sep 2026 15:35:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Así termina un cántico bíblico que los cristianos rezamos todos los viernes en la oración de Laudes. El viernes 14 de agosto, cuando lo recé, me ayudó mucho a preparar la Eucaristía que iba a celebrar al día siguiente en la catedral de Jaca. Era una Eucaristía en la que íbamos a orar por todas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Así termina un cántico bíblico que los cristianos rezamos todos los viernes en la oración de Laudes. El viernes 14 de agosto, cuando lo recé, me ayudó mucho a preparar la Eucaristía que iba a celebrar al día siguiente en la catedral de Jaca. Era una Eucaristía en la que íbamos a orar por todas las personas que sufren a causa de los incendios que han asolado nuestra tierra en este verano, y por las personas que trabajan duramente para sofocarlos.</p>
<p>Es un cántico del profeta Habacuc, que termina así:<em> “Aunque la higuera no echa yemas y las viñas no tienen fruto, aunque el olivo olvida su aceituna y los campos no dan cosechas, aunque se acaban las ovejas del redil y no quedan vacas en el establo, yo exultaré con el Señor, me gloriaré en Dios, mi salvador. El Señor soberano es mi fuerza, él me da piernas de gacela y me hace caminar por las alturas”</em> (Hab 3, 17-17).</p>
<p>Hemos vivido mucho sufrimiento este verano: campos calcinados, pueblos evacuados o confinados, años de trabajo perdidos, granjas en riesgo y, lo que es peor, la vida de Javier, un militar que trabajaba en la extinción, perdida. Oramos por él y por su familia, agradecidos por su generosidad y cercanos a sus padres, familia y compañeros. Dios le dé el descanso.</p>
<p>Quizá este es el momento de dar nombre a lo que hemos aprendido. Quiero compartir con vosotros tres aprendizajes. En primer lugar, pensemos que el fuego no sólo quema los campos o los bosques. Puede quemar también el alma, la alegría, la esperanza. Como el fuego deja rescoldos que el viento puede reavivar, también la tristeza y la angustia pueden dejar rescoldos. Por eso es bueno reavivar, ante Dios, nuestra fe y nuestra esperanza. Por eso la Iglesia camina con los afectados. Por eso oramos en nuestras iglesias y parroquias por quienes han sufrido tanto. Por eso es bueno que nos digamos unos a otros que el Señor es nuestra fuerza. No permitamos que el desánimo o la desesperanza aniden en nuestro corazón. Sigamos luchando por la vida, por nuestros pueblos, por nuestras comunidades.</p>
<p>En segundo lugar, tenemos que crecer en la conciencia de que el “cuidado de la casa común” es una tarea primordial para todos. El Papa Francisco solía decir que <em>“Dios perdona siempre, pero la naturaleza no”.</em> Todo lo que estamos viviendo son llamadas de atención para todos, y todos debemos responder, según nuestra responsabilidad. Cuidar nuestros bosques, nuestras montañas, nuestros campos y prepararlos para evitar o disminuir los riesgos es una tarea importante que no debemos descuidar. Igualmente, revisar nuestro tipo de vida, de consumo, de impulso de una ecología integral, son retos a los que no podemos dar la espalda. El modo más humano e inteligente de combatir las tragedias es tratar de evitar que se produzcan.</p>
<p>Y el tercer aprendizaje que quiero compartir es el siguiente: los cristianos, la Iglesia, debemos trabajar mucho por lo que el Papa León XIV llama “justicia ambiental”. Todos los días 1 de septiembre la Iglesia celebra la Jornada de Oración por el cuidado de la Creación. Es bueno leer los mensajes que el Papa Francisco y el Papa León nos han escrito con este motivo. El Papa dice que <em>“la justicia ambiental ya no puede considerarse un concepto abstracto o un objetivo lejano; es una necesidad urgente que va más allá de la simple protección del medio ambiente. En realidad, se trata de una cuestión de justicia social, económica y antropológica”</em>. Pensemos en todo ello, y mantengamos nuestra oración por quienes sufren las consecuencias de los incendios.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: Septiembre</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-septiembre</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Sep 2026 07:33:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Septiembre es el mes en el que volvemos a empezar, después del descanso veraniego. Empezar un nuevo curso pastoral es siempre una oportunidad, una ocasión de dar un nuevo impulso a nuestra vida y misión. Debemos empezar con ganas, con ánimo, pero también con planes y decisión. Es bueno también recodar lo que hemos vivido [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Septiembre es el mes en el que volvemos a empezar, después del descanso veraniego. Empezar un nuevo curso pastoral es siempre una oportunidad, una ocasión de dar un nuevo impulso a nuestra vida y misión. Debemos empezar con ganas, con ánimo, pero también con planes y decisión.</p>
<p>Es bueno también recodar lo que hemos vivido en este verano. Algunas cosas han sido tristes, y sus consecuencias todavía las sufrimos. Me refiero a los incendios, que han llenado de zozobra y sufrimiento a algunos de nuestros pueblos y nos han vuelto a demostrar la solidaridad de nuestra gente y la fuerza de nuestros pueblos. Hay que seguir adelante. Otros han sido muy alegres, como las celebraciones de las fiestas patronales de nuestras ciudades y pueblos y los reencuentros familiares. El verano, que para muchos es un tiempo de descanso, también es un tiempo de fe. ¡Ánimos!</p>
<p>Comenzamos una nueva andadura, que estará marcada por algunos puntos importantes en la vida de nuestras diócesis. Por un lado, queremos poner en marcha las Unidades Pastorales, que nos ayudarán a crecer en colaboración entre parroquias cercanas y a caminar con planes pastorales más coordinados. Por otro lado, anunciaremos en su momento la fecha de un encuentro pastoral diocesano para hablar de los planes pastorales de la diócesis y de la evolución del proceso sinodal entre nosotros.</p>
<p>A partir de enero de 2027 tengo la intención de llevar adelante la Visita Pastoral, una de las misiones fundamentales del obispo diocesano. Mi idea es llevar adelante la visita en cada uno de los arciprestazgos (son cuatro en Huesca y cuatro en Jaca). Llevará su tiempo, pero pienso que es una tarea importante que quiero realizar en este segundo año de mi misión episcopal en las diócesis. Os comunicaré con tiempo el objetivo, el calendario y las actividades previstas. Ya desde ahora os digo que es bienvenida cualquier sugerencia.</p>
<p>Mi deseo es que en este nuevo curso impulsemos la puesta en marcha del diaconado permanente en nuestras diócesis, desde la convicción de que la recuperación de esta importante figura ministerial ayudará mucho al dinamismo evangelizador de nuestra Iglesia. Oremos por esta intención.</p>
<p>Igualmente, estoy convencido de la necesidad de impulsar el trabajo en equipo de sacerdotes y laicos. Desde unos renovados “equipos de misión” podremos intentar mejorar nuestras posibilidades pastorales y de impulso de la evangelización de nuestra tierra.</p>
<p>Todo esto no será posible sin la ayuda de Dios. Hay personas que creen que el futuro depende de las decisiones que se tomen, pero yo creo que, siendo esto importante, los cristianos sabemos que la vida, el futuro y la mejora de nuestra Iglesia depende de tres cosas: del favor de Dios, de la autenticidad de nuestra vida y -también- de los planes y de las decisiones. Somos creyentes. Hacemos planes, pero sabemos que necesitamos pedir al Señor su luz y su fuerza y que nuestra vida sea, en verdad, digna de nuestra fe. Sólo después, si acertamos con las decisiones, éstas darán el fruto que deban dar. Por eso os pido vuestra oración por nuestra diócesis, para que seamos capaces de caminar según el querer de Dios.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: San Lorenzo</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-san-lorenzo</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Aug 2026 15:03:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Como cada 10 de agosto, en nuestra Iglesia de Huesca y en nuestra ciudad nos disponemos a celebrar a San Lorenzo, nuestro patrono. Todos amamos a San Lorenzo, y lo celebramos con alegría. Por eso es bueno que nos preguntemos qué podemos aprender de él. Yo creo que su mejor enseñanza, su mensaje más valioso, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Como cada 10 de agosto, en nuestra Iglesia de Huesca y en nuestra ciudad nos disponemos a celebrar a San Lorenzo, nuestro patrono. Todos amamos a San Lorenzo, y lo celebramos con alegría. Por eso es bueno que nos preguntemos qué podemos aprender de él.</p>
<p>Yo creo que su mejor enseñanza, su mensaje más valioso, es la autenticidad de su fe. No renunció nunca a su fe en Jesucristo, y murió mártir por esa fe. Ya sabéis que mártir es una palabra griega que significa “testigo”. San Lorenzo, con su vida y su martirio, es testigo auténtico del valor de la fe, de lo que significa saber lo que es ser cristiano y sentirlo como lo que es central en su vida.</p>
<p>Hoy día sigue siendo real el martirio, el testimonio de la fe hasta la entrega de la vida, en diversos lugares e Iglesias de nuestro mundo. Debemos tener muy presentes a esas Iglesias perseguidas en las que sigue habiendo mártires por ser cristianos.</p>
<p>En nuestro contexto, lo que vivimos es otra cosa. Tenemos señales diversas relacionadas con nuestra vivencia de la fe. Por un lado, vivimos en una época de cierto decaimiento religioso, de enfriamiento de la fe y de debilidad interna de nuestras comunidades cristianas. Por otro lado, percibimos signos de búsqueda religiosa en muchas personas, que sienten que necesitan un sentido para su vida, un horizonte de plenitud. Y, por otro, tenemos numerosas cofradías, grupos, comunidades, vida en las parroquias, procesos pastorales, que nos ayudan a comprender que seguir luchando por vivir y transmitir nuestra fe es muy valioso.</p>
<p>Estas realidades nos tienen que hacer pensar. En esta situación cultural, social y eclesial, urge despertar, fortalecer y transmitir la fe. La vida cristiana es, además de doctrina, “experiencia” y sólo a través de la experiencia vivida desde la infancia, en la familia, la catequesis, la parroquia y la escuela, podemos descubrir y vivir el gozo de creer. Por eso es tan valioso el testimonio que nos ha dejado el Papa León XIV en su visita a España. Hemos visto una enorme necesidad de escuchar palabras de vida, y hemos sentido la importancia de compartir y expresar nuestra fe.</p>
<p>El testimonio de la fe se manifiesta en las obras de amor y caridad con el prójimo. Fe y caridad en el cristiano se reclaman mutuamente, de modo que la una sostiene a la otra. Hay que destacar hoy entre nosotros el valor testimonial de muchos cristianos, que dedican su tiempo y su vida con amor a los pobres, los marginados, los excluidos, porque precisamente en esas personas se refleja el rostro mismo de Cristo. Este es el testimonio de San Lorenzo, que supo custodiar y presentar los tesoros de la Iglesia, que son los pobres. No hay mayor amor que dar la vida por los que amamos.</p>
<p>Estamos celebrando a nuestro patrono. Estamos celebrando la santidad de un joven valiente. Estamos celebrando algo que nos une a todos. En esta tierra bendita convivimos personas de sensibilidades e ideas diferentes, y a veces eso nos divide y nos aleja. Pero hay experiencias que nos unen, que no discutimos. San Lorenzo es una de ellas. Aprendamos a valorar lo que nos une, lo que nos hace comunidad, lo que nos hermana. Y desde esa experiencia, tratemos de buscar las mejores opciones para trabajar por una ciudad, una sociedad y una diócesis cada vez mejor. A todos os deseo una feliz y fraterna celebración de San Lorenzo.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: Nuestra diócesis-3</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-nuestra-diocesis-3</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jul 2026 14:57:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Con esta carta concluyo las tres que he dedicado a compartir con todos vosotros y vosotras las opciones que hemos impulsado en nuestra diócesis. Lo que me gustaría explicaros ahora son algunos sueños que, como debe ser, los entendemos como opciones. Queremos que tan realistas como transformadores. Obviamente, la primera opción es hacer funcionar de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Con esta carta concluyo las tres que he dedicado a compartir con todos vosotros y vosotras las opciones que hemos impulsado en nuestra diócesis. Lo que me gustaría explicaros ahora son algunos sueños que, como debe ser, los entendemos como opciones. Queremos que tan realistas como transformadores.</p>
<p>Obviamente, la primera opción es hacer funcionar de verdad las Unidades Pastorales (UP). Para ello, será fundamental que los equipos vayan adelante, que el proyecto pastoral sea bueno, y que la UP se convierta, poco a poco, en el marco de referencia para todos. La parroquia sigue siendo parroquia, pero nuestra referencia será la unión de parroquias.</p>
<p>Un segundo punto importante será impulsar los ministerios eclesiales. Estoy convencido de la importancia del diaconado permanente, y creo que, además, debemos saber detectar qué otros ministerios son necesarios en nuestra diócesis. Detectarlos, organizarlos, proponerlos, pensar en la necesaria formación, todo ello será nuestro trabajo.</p>
<p>Necesitamos un nuevo proyecto de Iniciación Cristiana. Todo lo relativo a la primera comunión, la confirmación, el desarrollo de la vida cristiana de nuestros jóvenes, la catequesis de adultos, el primer anuncio, la acogida de quienes buscan la fe y piden un proceso de acompañamiento, la configuración de las comunidades cristianas, las propuestas vocacionales… Son tareas apasionantes.</p>
<p>Algunas prioridades. En todo este proceso, es bueno consensuar algunas prioridades, algunos aspectos que son nucleares y que están llamados a definir la dirección en la que queremos caminar. Todo es importante, pero quiero subrayar algunos puntos: un buen proyecto de Pastoral Vocacional hacia el sacerdocio ministerial, impulsado desde todas las Unidades Pastorales; renovar y potenciar nuestro compromiso con las personas más necesitadas, asumiendo que debemos avanzar en la dirección que el Papa nos propone siempre: crecer desde las periferias; impulsar un proceso global de iniciación y vida cristiana para los jóvenes, incluyendo la diversificación vocacional; construir comunidades cristianas crecientemente vivas, asumiendo que este reto es “llave” para una Iglesia mejor.</p>
<p>Caminar desde la sinodalidad, aprendiendo poco a poco lo que significa caminar juntos, crecer en corresponsabilidad, trabajo en equipo, discernimiento comunitario, cuidado de la importancia del lugar de la mujer en la vida de la Iglesia, avance en el diálogo ecuménico, etc.</p>
<p>Busquemos también ser, poco a poco, una diócesis más misionera. Es cierto que en Huesca necesitamos que nos ayuden y que vengan, por ejemplo, algunos sacerdotes de otros lugares, pero también es cierto que hay muchas diócesis mucho más necesitadas. Avancemos hacia una diócesis de Huesca misionera y más comprometida con las necesidades de todas las Iglesias.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: Nuestra diócesis-2</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-nuestra-diocesis-2</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Jul 2026 18:47:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Nuestra diócesis tiene ahora cuatro arciprestazgos y diez Unidades Pastorales (UP). En ellas están integradas todas las parroquias. Nuestra opción es clara: queremos impulsar las Unidades Pastorales en toda la diócesis. Las parroquias siguen siendo parroquias, con su vida y su misión, pero se integran en una unidad superior. Las parroquias cercanas iniciarán un camino [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestra diócesis tiene ahora cuatro arciprestazgos y diez Unidades Pastorales (UP). En ellas están integradas todas las parroquias. Nuestra opción es clara: queremos impulsar las Unidades Pastorales en toda la diócesis. Las parroquias siguen siendo parroquias, con su vida y su misión, pero se integran en una unidad superior. Las parroquias cercanas iniciarán un camino compartido de mayor relación, desde un proyecto pastoral común y con un equipo de misión que coordinará toda la Unidad Pastoral.</p>
<p>Los obispos aragoneses nos lo indicaron con claridad. Os comparto su apuesta: <em>“Las Unidades Pastorales se basan en la agrupación de varias parroquias cercanas, buscando una mejor distribución de las personas y de los recursos, una mayor cooperación de todos y una mejor coordinación de la acción evangelizadora y pastoral. Buscamos crear auténticas comunidades cristianas vivas y evangelizadoras”.</em></p>
<p>Los pocos sacerdotes de la UP serán todos párrocos. Por lo tanto, tendremos equipos de párrocos, que se organizarán para la atención de todas las parroquias, capellanías, y centros de misión. Pero todos ellos serán responsables de toda la UP, aunque uno de ellos será el coordinador. Trabajarán en equipo, pero este equipo no será sólo de sacerdotes.</p>
<p>Este es un punto central: impulsaremos los equipos de misión. Cada UP tendrá un equipo de misión en el que estarán los curas, algún diácono permanente, alguna religiosa o religioso, algunos laicos. Serán equipos que se reunirán muy frecuentemente e impulsarán toda la vida y misión de la UP. Este equipo elaborará el proyecto pastoral de la Unidad, y lo impulsará y coordinará.</p>
<p>Tendremos que ir preparando personas laicas que puedan asumir ministerios eclesiales y formar parte de los equipos. Esta será una de las claves del proyecto que estamos trabajando: una diócesis más ministerial y más corresponsable, en la que el trabajo en equipo sea la nota más característica. Hemos de superar una visión personalista del papel del sacerdote, que deberá ser un pastor cercano a su comunidad, pero desde un equipo que permita que todo funcione sin que dependa todo de él. Sólo así avanzaremos hacia una diócesis sostenible.</p>
<p>Junto a todo esto, hemos de trabajar para que las UP den mucha importancia a la pastoral vocacional hacia el sacerdocio. Necesitamos nuevos sacerdotes que entren a formar parte de ese sueño compartido: comunidades vivas en las que los curas, los laicos y las laicas, los diversos ministerios, los diáconos, los religiosos, entre todos, construimos la Iglesia particular de Huesca. El momento es nuevo; las decisiones deben ir en consonancia con la magnitud de los retos. A todos os invito a colaborar en este desafío apasionante: seguir construyendo juntos una Iglesia diocesana con una creciente capacidad de vida y de misión.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Carta del padre Pedro: Nuestra diócesis-1</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-nuestra-diocesis-1</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 07:35:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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					<description><![CDATA[Como todos sabéis, recientemente hemos llevado adelante algunos cambios importantes en la organización de nuestra diócesis de Huesca. Hemos impulsado algunas opciones nuevas, de las que esperamos buenos frutos, con el favor de Dios. No se trata simplemente de que algunos sacerdotes han sido enviados a nuevos destinos pastorales. La propuesta que hemos impulsado es [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Como todos sabéis, recientemente hemos llevado adelante algunos cambios importantes en la organización de nuestra diócesis de Huesca. Hemos impulsado algunas opciones nuevas, de las que esperamos buenos frutos, con el favor de Dios. No se trata simplemente de que algunos sacerdotes han sido enviados a nuevos destinos pastorales. La propuesta que hemos impulsado es más global. Dedicaré las últimas tres cartas de este curso a compartir con todos vosotros lo que estamos intentando hacer.</p>
<p>A lo largo de este año me he reunido con muchas personas y grupos, y hemos llevado adelante bastantes reuniones en los arciprestazgos y en los diversos equipos diocesanos para trabajar el proceso sinodal. Han ido llegando ideas y propuestas, todas ellas interesantes. A mitad de año tuvimos una asamblea diocesana para pensar sobre el Sínodo, y en ello tuve la oportunidad de compartir un documento que sintetizaba mis primeras impresiones de la diócesis. Todos lo habéis podido leer en la web diocesana. Con todo ello, llevamos adelante una reflexión en el seno del Consejo Episcopal, y la trabajamos en un encuentro con todos los sacerdotes diocesanos.</p>
<p>Os comparto algunos de los criterios fundamentales que están en la base de las decisiones que hemos tomado, pero también os comparto un dato muy importante que tenemos que tener muy en cuenta: nuestra diócesis tiene 211 parroquias (de diverso estilo y tamaño) y 38 sacerdotes. De ellos, 13 tienen más de 80 años. Hemos incorporado tres nuevos sacerdotes, procedentes de Nigeria. Es claro que necesitamos pensar el futuro y trabajar por una diócesis integralmente sostenible.</p>
<p>Os sintetizo algunos de los criterios que hemos visto con mayor claridad, porque son especialmente importantes:</p>
<p>a) Los Papas nos insisten en la necesidad de una conversión pastoral. Este es el objetivo de todo cambio organizativo: avanzar hacia una diócesis más capaz de vida y misión.</p>
<p>b) Necesitamos una diócesis sostenible, en todos los aspectos: personas, equipos, recursos, dinámicas, etc.</p>
<p>c) Buscamos simplificar nuestra organización, reduciendo el número de arciprestazgos y los departamentos de la Curia Diocesana.</p>
<p>d) Queremos impulsar decididamente las Unidades Pastorales, que ya fueron propuestas por los obispos de Aragón hace bastantes años.</p>
<p>e) Queremos incorporar a personas laicas a la misión pastoral, cuidando su formación y corresponsabilidad.</p>
<p>f) Vamos adelante con el diaconado permanente.</p>
<p>g) Buscamos avanzar hacia comunidades cristianas crecientemente vivas.</p>
<p>Queremos caminar con tanto realismo como audacia. El secreto del cambio es combinar bien las opciones claras con el trabajo sistemático. Con el favor de Dios, confiamos en ir caminando bien. En las dos próximas cartas me centraré en algunos puntos fundamentales: los equipos de sacerdotes, los equipos de misión, la vida de las Unidades Pastorales, etc.</p>
<p>Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: La alegría cristiana-2</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-la-alegria-cristiana-2</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Jul 2026 20:44:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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<p>Continúo escribiendo sobre la alegría de la fe, porque creo que es uno de los puntos sobre los que necesitamos reflexionar más. Hay un texto evangélico muy sugerente, narrado por San Lucas (<em>Lc 10, 20</em>). En esta narración, los discípulos que Jesús ha enviado de dos en dos regresan contentos, narrando lo que podríamos llamar “sus éxitos pastorales”. El Señor comprende y acepta esta alegría, pero les dice algo extraordinario:<em> “alegraos más bien de que vuestros nombres están escritos en el cielo”.</em></p>
<p>Esta experiencia puede ser también la nuestra. Es cierto que podemos presentar ante el Señor tantas cosas buenas que hemos podido hacer, tantos pasos de vida que hemos podido dar en nuestra vida, en nuestras familias, en el trabajo, en la parroquia, en mi apostolado, etc. Pero el Señor nos responderá como a sus discípulos: “Está bien que os alegréis por esas cosas, pero, sobre todo, alegraos de que vuestros nombres están escritos en el cielo”.</p>
<p>¿Qué significa esto? Esencialmente, una cosa: la vida que podamos crear no será en primer lugar el fruto de nuestro trabajo, de nuestras opciones o de nuestros aciertos, sino, sobre todo, del amor de Dios que nos transforma y nos hace capaces de vivir. Y si esto lo vivimos, si nuestra fe es capaz de iluminar nuestra vida y nuestra vocación, entonces lo que hagamos de bueno producirá vida.</p>
<p>Quizá por eso una de las más claras expresiones de la fe es la alegría. La alegría está presente junto a los anuncios más decisivos del amor de Dios: la alegría del nacimiento del Salvador (<em>Lc 2, 10</em>) o la alegría de la resurrección del Señor (<em>Jn 20, 20</em>). El padre de la parábola habla de alegría a su hijo mayor, desconcertado por la fiesta de acogida de su hermano menor; la alegría es la palabra utilizada por el Señor cuando explica la parábola de la oveja perdida; la ciudad en la que se predica el Reino se llena de alegría (<em>Hch 8,8</em>).</p>
<p>Necesitamos vivir y experimentar esta alegría. La profunda, la que cambia el corazón. Sólo si estamos auténticamente alegres podemos ser testigos creíbles del amor de Dios. Sólo así podremos entender que ser cristiano significa ser una persona de esperanza.</p>
<p>Os comparto una sencilla experiencia que nos puede iluminar. La viví hace poco en una parroquia de uno de los pueblos de nuestras diócesis. Las personas que estaban en la Misa eran mayores, y algunas bastante ancianas. En un momento de la celebración, el coro entonó un canto que todos seguimos con devoción Decía así: <em>“Gracias quiero darte por amarme; gracias quiero darte yo a ti Señor. Hoy soy feliz porque te conocí, gracias por amarme a mí también. Yo quiero ser, Señor amado, como el barro en manos del alfarero; toma mi vida, hazla de nuevo: yo quiero ser un vaso nuevo”.</em></p>
<p>Yo les contemplaba mientras cantaban <em>“toma mi vida, hazla de nuevo: yo quiero ser un vaso nuevo”.</em> Estuve mucho tiempo después pensando en esta escena. ¿Qué significa para un anciano de 85 o de 90 años orar pidiendo al Señor que le ayude a <em>“ser un vaso nuevo”</em> y que <em>“tome su vida y la haga de nuevo”</em>? Todavía me impresiona esta preciosa escena plena de amor al Señor, plena de fe y de confianza en la infinita misericordia de Dios. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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		<title>Carta del padre Pedro: De pilas, baterías y dinamos</title>
		<link>https://diocesisdehuesca.org/carta-del-padre-pedro-de-pilas-baterias-y-dinamos</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Jun 2026 15:35:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cartas del padre Pedro]]></category>
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<p>En una de las últimas “Hojas semanales” desde las que compartimos la vida de nuestras Iglesias diocesanas leí un precioso artículo con los comentarios y experiencias de algunos de los jóvenes que participaron en la Vigilia de Oración con el Papa León XIV que tuvo lugar en Madrid el pasado sábado 6 de junio. Uno de los jóvenes compartió su experiencia en una frase formidable: <strong><em>“volvemos con las pilas cargadas para transmitir lo vivido”</em></strong>.</p>
<p>Quisiera reflexionar sobre esta frase, y hacer una propuesta a nuestros jóvenes. Efectivamente, todos volvimos con las pilas cargadas, y las cargamos no para quedarnos la experiencia en nuestro corazón, sino para transmitirla y compartirla. Por eso, quiero proponer a los jóvenes que, además de pilas, usen dínamos. Por eso he titulado esta carta de un modo un tanto “extraño”: pilas, baterías y dinamos.</p>
<p>Me explico. Como sabéis, las baterías producen energía y se gastan si no se usan; las pilas producen energía y la conservan si no se usan, pero un dinamo produce la energía si pedaleas. Es nuestro movimiento el que las carga y el que produce energía. Esto es lo que necesitamos los cristianos: funcionar como un dinamo, que produce corriente continua si pedaleamos, si estamos trabajando. No es una energía que gastamos, sino una energía que producimos.</p>
<p>¿Cómo podemos hacer funcionar el dínamo? La respuesta es clara, queridos hermanos jóvenes que habéis cargado las pilas durante la visita del Papa: <strong><em>pedaleando.</em></strong> Cuidando vuestra fe; compartiendo la vida y la fe en vuestro grupo; buscando formación; ayudando a los demás; construyendo parroquia; buscando vuestra vocación; tomando decisiones valientes; entrando a fondo en vuestra alma para descubrir el querer de Dios; buscando vivir acompañados, para poder crecer desde lo mejor que tenéis; orando con fidelidad, tratando de abrir tu alma a Dios… ¡Ánimo en el camino!</p>
<p>El secreto de la vida cristiana está en el día a día. Cada día con amor, con dedicación, con autenticidad. La fidelidad no es algo que se guarda en la nevera, sino que crece con la vida. La única fidelidad cristiana es la fidelidad creciente, porque es la que no se gasta ni se oxida.</p>
<p>La visita del Papa, sus discursos, sus palabras, sus gestos, sus actitudes, nos han evangelizado a todos. Sigamos pedaleando, hermanos. Con ánimo y esperanza. ¡Alcemos la mirada! Me gustó el modo en el que los canarios cambiaron el lema de la visita: de “alza la mirada” a “alza la mirada y acoge”. Nuevamente, ¡ánimo en el camino!</p>
<p>Damos gracias a Dios por los días vividos con el Papa. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.</p>
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