Como sabéis, recientemente hemos instaurado el Diaconado permanente en las diócesis de Huesca y de Jaca. Es un ministerio eclesial importante, que contribuirá decisivamente, así lo espero, a la revitalización de nuestra acción pastoral.
Este quinto domingo de Pascua escuchamos la narración de uno de los momentos más interesantes del camino recorrido por la comunidad cristiana en sus primeros años. Los apóstoles se hacen conscientes de que la misión de la comunidad, la atención de los diversos retos y desafíos que tienen planteados, no puede ser solamente tarea de ellos. Por eso eligen a siete personas e, imponiéndoles las manos, los constituyen diáconos al servicio de la comunidad. Es un paso formidable, que nos ayuda a comprender que la Iglesia siempre ha estado abierta a organizarse del modo que más convenga a su objetivo, que no es otro que el anuncio del Evangelio y la construcción del Reino de Dios.
Creo que el paso que hemos dado, que debe ir seguido de unos cuantos más, nos ayudará a ser una Iglesia más ministerial, más corresponsable y dispuesta para poder dar respuestas nuevas a situaciones nuevas. Os diré algunas cosas de este ministerio que acabamos de instaurar.
El diaconado es un ministerio ordenado. La mirada es profundamente ministerial, en respuesta a los retos y desafíos de la Iglesia. De un modo especial, el diaconado se orienta en tres dimensiones: la Palabra, la Liturgia y la Caridad.
El diaconado no es una opción de sustitución del presbítero, a causa del escaso número de sacerdotes. El diaconado es un ministerio en sí mismo, no una opción de suplencia. Nuestras diócesis apuestan por el diaconado permanente del mismo modo que optan por una pastoral vocacional hacia el ministerio sacerdotal o por una seria, clara y consistente promoción de los ministerios encomendados a las personas laicas.
La instauración del diaconado permanente se inscribe en el contexto del proceso sinodal que estamos viviendo en nuestra diócesis. Trabajamos por una Iglesia sinodal y misionera, en la que los diversos agentes pastorales puedan trabajar en equipo, al servicio de las Unidades Pastorales a las que sean asignados.
Los nuevos diáconos se integrarán en los Equipos de Pastoral de las diversas Unidades Pastorales, y desde ellos, impulsarán diversos aspectos importantes de nuestra acción pastoral. Igualmente, colaborarán con las diversas Delegaciones diocesanas.
Sabéis que el diaconado, por el momento, se encomienda a los varones. El diaconado no se orienta hacia el sacerdocio, sino hacia el ministerio. Las comisiones y grupos que estudian la posibilidad del diaconado femenino están diciendo que es un asunto que se debe seguir trabajando para poder verlo con mayor claridad y comunión. Este será, sin duda, uno de los temas más interesantes en los que seguir profundizando, con el fin de avanzar hacia una Iglesia más corresponsable y capaz de vida y misión.
Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.










