In Cartas del padre Pedro

Os escribo esta breve carta al término de la visita del Papa León XIV a España. Ha sido una semana extraordinaria. He podido acompañar al Papa en Madrid, Barcelona y Canarias, y puedo deciros algo que expresa muy claramente lo que siento: vengo impactado. Todo lo que hemos vivido me ha fortalecido en la fe y en mi misión. Doy gracias a Dios por estos días tan bendecidos.

Pero tengo que deciros que no sólo me ha impactado el Papa, sino la gente, el santo pueblo fiel de Dios, como decía el Papa Francisco. La alegría en las calles, la acogida a la persona del Papa y su mensaje, la devoción y oración, la escucha atenta, los testimonios personales que fueron presentados al Papa en los diversos actos, los discursos y, sobre todo, la entrega generosa del Papa para con todos, sin reservarse ni un momento para sí mismo. Ha sido una semana de profundo testimonio evangélico.

Tendremos tiempo de reflexionar sobre todo lo vivido en esta semana con el Papa. Por el momento, sólo quiero compartir con vosotros tres momentos que me han impactado especialmente y que vale la pena subrayar. Lo sintetizo en tres palabras: Arguineguín, Tejer Redes y la torre de Jesucristo.

Arguineguín es un puerto de Gran Canaria, donde se vive de manera profundamente real el reto de la inmigración. Pudimos compartir palabras y sentimientos de dolor, de acogida, de compasión. Escuchar el testimonio de un hombre que ha contribuido a salvar más de 20.000 vidas en el mar, o el de una mujer que ha sufrido la explotación y la trata de personas, nos conmovieron profundamente. Escuchar al Papa decir que la Iglesia no puede ser indiferente nos compromete a todos. Mientras entendamos la inmigración sólo como un “tema” y no como una realidad de personas concretas; mientras no nos acerquemos a la realidad de las personas y su lucha por vivir, no avanzaremos. Sentirnos conmovidos nos va a ayudar a movernos, al igual que el Señor, que no tenia miedo a conmoverse ante el dolor de las personas.

“Tejer redes” fue un encuentro del Papa con la sociedad civil española. Escuchamos a artistas, deportistas, sindicalistas, empresarios, educadores, etc. Y el Papa respondía a todos, escuchaba a todos. Pudimos comprender bien cuál es la misión de la Iglesia en la sociedad: provocar que emerja todo lo bueno que cada uno lleva dentro. De este modo, las diferencias se superan y se puede ir construyendo un tejido social más fraterno y positivo. Fue una gran lección para todos.

La bendición de la torre de Jesucristo de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona podemos verla y vivirla desde puntos de vista diferentes, incluido el cultural o artístico. Pero a mí me gusta contemplar esa torre como lo que es: un precioso mensaje que nos recuerda quién es la luz del mundo, quién es el camino, la verdad y la vida. Alzar la mirada a Cristo nos ayuda y da un sentido renovado a nuestra vida.

Damos gracias a Dios por los días vividos con el Papa. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.

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