En una de las últimas “Hojas semanales” desde las que compartimos la vida de nuestras Iglesias diocesanas leí un precioso artículo con los comentarios y experiencias de algunos de los jóvenes que participaron en la Vigilia de Oración con el Papa León XIV que tuvo lugar en Madrid el pasado sábado 6 de junio. Uno de los jóvenes compartió su experiencia en una frase formidable: “volvemos con las pilas cargadas para transmitir lo vivido”.
Quisiera reflexionar sobre esta frase, y hacer una propuesta a nuestros jóvenes. Efectivamente, todos volvimos con las pilas cargadas, y las cargamos no para quedarnos la experiencia en nuestro corazón, sino para transmitirla y compartirla. Por eso, quiero proponer a los jóvenes que, además de pilas, usen dínamos. Por eso he titulado esta carta de un modo un tanto “extraño”: pilas, baterías y dinamos.
Me explico. Como sabéis, las baterías producen energía y se gastan si no se usan; las pilas producen energía y la conservan si no se usan, pero un dinamo produce la energía si pedaleas. Es nuestro movimiento el que las carga y el que produce energía. Esto es lo que necesitamos los cristianos: funcionar como un dinamo, que produce corriente continua si pedaleamos, si estamos trabajando. No es una energía que gastamos, sino una energía que producimos.
¿Cómo podemos hacer funcionar el dínamo? La respuesta es clara, queridos hermanos jóvenes que habéis cargado las pilas durante la visita del Papa: pedaleando. Cuidando vuestra fe; compartiendo la vida y la fe en vuestro grupo; buscando formación; ayudando a los demás; construyendo parroquia; buscando vuestra vocación; tomando decisiones valientes; entrando a fondo en vuestra alma para descubrir el querer de Dios; buscando vivir acompañados, para poder crecer desde lo mejor que tenéis; orando con fidelidad, tratando de abrir tu alma a Dios… ¡Ánimo en el camino!
El secreto de la vida cristiana está en el día a día. Cada día con amor, con dedicación, con autenticidad. La fidelidad no es algo que se guarda en la nevera, sino que crece con la vida. La única fidelidad cristiana es la fidelidad creciente, porque es la que no se gasta ni se oxida.
La visita del Papa, sus discursos, sus palabras, sus gestos, sus actitudes, nos han evangelizado a todos. Sigamos pedaleando, hermanos. Con ánimo y esperanza. ¡Alcemos la mirada! Me gustó el modo en el que los canarios cambiaron el lema de la visita: de “alza la mirada” a “alza la mirada y acoge”. Nuevamente, ¡ánimo en el camino!
Damos gracias a Dios por los días vividos con el Papa. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.










