In Cartas del padre Pedro

Con esta carta concluyo las tres que he dedicado a compartir con todos vosotros y vosotras las opciones que hemos impulsado en nuestra diócesis. Lo que me gustaría explicaros ahora son algunos sueños que, como debe ser, los entendemos como opciones. Queremos que tan realistas como transformadores.

Obviamente, la primera opción es hacer funcionar de verdad las Unidades Pastorales (UP). Para ello, será fundamental que los equipos vayan adelante, que el proyecto pastoral sea bueno, y que la UP se convierta, poco a poco, en el marco de referencia para todos. La parroquia sigue siendo parroquia, pero nuestra referencia será la unión de parroquias.

Un segundo punto importante será impulsar los ministerios eclesiales. Estoy convencido de la importancia del diaconado permanente, y creo que, además, debemos saber detectar qué otros ministerios son necesarios en nuestra diócesis. Detectarlos, organizarlos, proponerlos, pensar en la necesaria formación, todo ello será nuestro trabajo.

Necesitamos un nuevo proyecto de Iniciación Cristiana. Todo lo relativo a la primera comunión, la confirmación, el desarrollo de la vida cristiana de nuestros jóvenes, la catequesis de adultos, el primer anuncio, la acogida de quienes buscan la fe y piden un proceso de acompañamiento, la configuración de las comunidades cristianas, las propuestas vocacionales… Son tareas apasionantes.

Algunas prioridades. En todo este proceso, es bueno consensuar algunas prioridades, algunos aspectos que son nucleares y que están llamados a definir la dirección en la que queremos caminar. Todo es importante, pero quiero subrayar algunos puntos: un buen proyecto de Pastoral Vocacional hacia el sacerdocio ministerial, impulsado desde todas las Unidades Pastorales; renovar y potenciar nuestro compromiso con las personas más necesitadas, asumiendo que debemos avanzar en la dirección que el Papa nos propone siempre: crecer desde las periferias; impulsar un proceso global de iniciación y vida cristiana para los jóvenes, incluyendo la diversificación vocacional; construir comunidades cristianas crecientemente vivas, asumiendo que este reto es “llave” para una Iglesia mejor.

Caminar desde la sinodalidad, aprendiendo poco a poco lo que significa caminar juntos, crecer en corresponsabilidad, trabajo en equipo, discernimiento comunitario, cuidado de la importancia del lugar de la mujer en la vida de la Iglesia, avance en el diálogo ecuménico, etc.

Busquemos también ser, poco a poco, una diócesis más misionera. Es cierto que en Huesca necesitamos que nos ayuden y que vengan, por ejemplo, algunos sacerdotes de otros lugares, pero también es cierto que hay muchas diócesis mucho más necesitadas. Avancemos hacia una diócesis de Huesca misionera y más comprometida con las necesidades de todas las Iglesias.

Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.

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