In Cartas del padre Pedro

Entre los días 18 y 25 de enero celebramos la semana de oración por la unidad de los cristianos. Es una semana entera en la que en todas las comunidades cristianas somos invitados a orar al Señor, suplicándole el don de la unidad entre todas las confesiones que vivimos nuestra fe en Cristo Jesús, el Hijo de Dios. El ecumenismo es, sin duda, un proceso apasionante. Consiste en la búsqueda honesta de la plena comunión entre todos los seguidores de Jesús. Es un proceso, sin duda, querido por el Espíritu Santo, el Espíritu de la comunión, que suscita unidad y nos ayuda a buscar lo central que nos une y a progresar en aquello que necesita ser trabajado y reflexionado.

Estamos conmemorando el 1.700 aniversario del Concilio Ecuménico de Nicea, que aprobó, en el año 325, el Credo que rezamos todos los domingos (el que llamamos popularmente el “credo largo”). El credo es la síntesis de nuestra fe, lo que realmente nos une. A lo largo de la historia hemos sufrido separaciones o cismas por razones diversas, que excederían las pretensiones de esta breve carta. Pero el credo no se discute. Desde ahí vamos caminando, poco a poco, buscando la ansiada unidad. A este anhelo dedicamos esta semana de oración por la unidad de los cristianos.

¿Por qué lo hacemos? Porque la oración cambia nuestro corazón. Quien ora por algo realmente valioso, se vuelve un buscador de aquello por lo que ora. Quien ora con autenticidad por las vocaciones, se vuelve un promotor de esas vocaciones. Quien ora por la paz, busca incesantemente como construirla y promoverla. Quien, como santa Mónica con Agustín, ora por su hijo, no cesa de buscar el modo de acompañarle y ayudarle en su vida y en sus búsquedas. Quien ora por la unidad, crece en respeto, en camino compartido, en fidelidad de fe, en actitudes de comunión. Estos son los frutos que podemos esperar de nuestra oración en esta importante semana de enero. Os animo a vivirla con interés y confianza. Os animo a orar.

Pienso que en nuestras diócesis de Huesca y de Jaca debemos impulsar decididamente el camino ecuménico. He tenido la alegría de conocer el trabajo del Grupo Ecuménico de Sabiñánigo, que me invitó a orar con ellos el lunes 19 de enero, al comienzo de la semana de oración por la unidad de los cristianos. Estuve presente con ellos, agradecido profundamente por su invitación.

No olvidemos nunca que el propio Jesús rezaba a su Padre por la unidad de todos sus hijos. Os comparto esa preciosa oración, hecha por nuestro Señor. Él nos enseñó a orar por la unidad. “No ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”. (Jn 17, 20-23). Jesús lo ve claro: la comunión nos hará creíbles. Oremos por la plena unidad de los cristianos.

Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.

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