Como sabéis, estos son los cuatro verbos propuestos por el Papa Francisco para expresar el modo de pensar de la Iglesia en relación con los migrantes que llegan a un nuevo país buscando una nueva vida para ellos y sus familias.
Es bueno recordarlos en estos días en los que estamos asistiendo a un debate público sobre la decisión del gobierno de regularizar la situación de varios cientos de miles de personas migrantes que viven y trabajan entre nosotros. Como en otras muchas ocasiones, también aquí se mezclan, en el debate y en la diversidad de opiniones, cuestiones de estrategia política, preguntas sobre el desarrollo legal de la medida y consideraciones humanas y fraternas sobre una medida que va a aliviar, profundamente, la situación de tantas personas.
Como Iglesia, celebramos la puesta en marcha de esta Iniciativa Legislativa Popular, impulsada por tantas asociaciones y entidades de diverso signo, unidas por una convicción: hay que resolver la situación de enorme inseguridad en la que viven tantas personas que llegaron a nuestro país en busca de un futuro mejor. Nuestra Iglesia trabajó en firme apoyando esta propuesta, y hoy lo celebramos.
Soy consciente de que, en este momento de gran polarización política, cualquier planteamiento sobre esta clase de temas puede sonar a posicionamientos de ese tipo. Nada más lejos de mi intención ni de la sensibilidad de la Iglesia ante esta cuestión migratoria. La Iglesia no habla desde posiciones políticas, sino desde el Evangelio, que se actualiza en la doctrina social de la Iglesia, y comprende que los diversos partidos tienen sus planteamientos y los manifiestan con libertad y, ojalá, con respeto ante las posiciones de los otros.
Lo que la Iglesia defiende, sostiene y propone es que la comunidad cristiana se alegra del bien de tantas personas que llevan tiempo entre nosotros y que, reuniendo las condiciones necesarias para el bien común, con su vida y su trabajo contribuyen al futuro de la sociedad. Es bueno reconocer que, con su diversidad y estilos, enriquecen nuestra convivencia y, muchos de ellos, nuestra experiencia de fe. Os invito a leer los diversos documentos que los Papas, la Conferencia Episcopal y numerosas comunidades cristianas han ido elaborando estos años para impulsar los cuatro verbos de Francisco.
Es muy iluminador el mensaje del Papa León XIV. Os lo sintetizo en un párrafo especialmente profundo de su exhortación apostólica “Dilexi te”: “La Iglesia, como madre, camina con los que caminan. Donde el mundo ve una amenaza, ella ve hijos; donde se levantan muros, ella construye puentes. Sabe que el anuncio del Evangelio sólo es creíble cuando se traduce en gestos de cercanía y de acogida; y que en cada migrante rechazado, es Cristo mismo quien llama a las puertas de la comunidad”.
Esto es lo que piensa la Iglesia. Gracias por vuestra ayuda y que Dios os bendiga.










